23 agosto 2016

Desconexión voluntaria por retiro veraniego

No tenía yo pensado cerrar el blog por vacaciones porque ni pensado tenía irme de tales. Y no es que esté de esparcimiento total en una playa del Caribe o un resort de lujo, que ya quisieran mis carnes morenas y mis neuronas atrofiadas.

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Es, simplemente, que cuando dejas que el tiempo fluya sin imposiciones, cosas tan vagas como dejarte abrazar por Morfeo en el sofá a las 4 de la tarde bajo la refrescante compañía del aire acondicionado relegan para "más tarde" otras tareas.

Eso, o que pensaba yo tan feliz e ingenuamente que con las fieras en casa iba a poder dedicarme a este espacio y otros menesteres igual que mientras van al cole. Como se suele decir por los lares del sur, "un mojón pa' mi", o lo que viene siendo que ni de coña.

Así ha ido transcurriendo mi verano, en un sinfín de "hoy me pongo con el blog sin falta" que se traduce en tantas promesas incumplidas como horas tiene cada día estival. Porque mi realidad en esta trepidante y ajetreada vida de madre de tres es que con los niños en casa, poco tiempo para mi y mis cosas me queda, salvo que quiera morir en el intento o vivir en un perpetuo griterío de "por favor, déjame un ratito que así no hay quien se concentre", o lo que viene siendo salvar mi salud mental.

No pretendía colgar el cartel de "cerrado por vacaciones" pero es lo que hay, mis hijos son mi prioridad y si tengo que elegir entre entretenerlos o dejarlos "aparcaos", me quedo con lo primero. Me ha tocado pasar el verano como "madre soltera" con marido exiliado y créeme que es una tarea difícil pensar en cosas que hacer con ellos cada uno de los días para que cada uno de los días sea divertido, totalmente sola. Porque salir en familia, y con familia me refiero a papá+mamá+hijos mola mucho y es muy sencillo, pero cuando todo depende de una sola, el cuento cambia.

Aún así y a pesar de tener que haber dejado abandonada una parte de mi, estoy muy contenta por haber conseguido que los niños disfruten cada uno de los días de este verano, por haber inventado mil historias, planeado aventuras, diversión y también un poquito de aburrimiento, y que entre todo mis hijos disfruten de este verano como si fuera el mejor.

Desde hace 18 día estoy de retiro espiritual. Con mis hijos, por supuesto, pero retiro al fin y al cabo. Nos hemos venido a mi tierra disfrutando lo que llamamos #VacacionesOkupas, más que nada porque estamos de okupas o invitados de lujo en casa de mis tíos, que para mi es el mejor plan, se me ponga el mejor resort que se me ponga por delante, porque con la compañía de mis tíos cualquier lugar del mundo es el mejor lugar del mundo.

Me he traído el portátil sin cargador así que este post durará lo que dure la batería, no podía acordarme de todo teniendo que hacer equipaje de tres niños más el mío, pero bueno, como buen retiro espiritual, en 18 días no he abierto la tapa del portátil, y ésta cuenta la cuarta o quinta vez que la habré abierto en todo el verano. Otro añadido más a la lista de "cosas que te pasan cuando vives en el caos de la tri-maternidad".


Este retiro me está sentando de lujo porque necesitaba de verdad hacer un impass en mi vida, salir de lo cotidiano, del entorno, de todo, olvidarme de la monotonía de la vida, de todo lo malo que llevaba arrastrado desde ya no se cuando, respirar aire nuevo, relajar la mente y dejarme llevar por el no tener que hacer nada ni cumplir con nadie.

Poco a poco iré recuperando la actividad, aunque aún me quedan algunos días por disfrutar de este pedazo de mi tierra, pero siento necesidad de ir re-conectando poco a poco y este, mi espacio, es el primer lugar por el que quiero empezar.

Así que en estos días volveré a contar lo requetebonico y espabilao que está mi bebé, lo desquiciada que me tiene mi mayor, lo zalamera y graciosa que se está volviendo mi niña y otras miles de historias, pensamientos, opiniones, recomendaciones y demás que se me van ocurriendo, que no son pocas.

Discúlpame la ausencia pero qué necesaria era, y qué bien me está viniendo. Coming soon.


21 julio 2016

Cumpleaños de madre

Desde hace ocho años mi mes favorito es, sin duda, julio. Julio es el mes que me trajo a mis hijos y se ha ganado por méritos propios a noviembre, el mes que me vio nacer y que hasta hace no mucho esperaba con la impaciencia de una chiquilla.

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Mis hijos cumplen años en julio y yo irremediablemente cumplo con ellos, porque hay un hecho irrefutable que así lo confirma: el día que nació mi hijo mayor, nací yo como madre. Ese día se marcó un punto y aparte en mi vida y nací en una nueva persona.

13 julio 2016

El álbum recuerdo del nacimiento de mi bebé

Cuando miro a mis hijos no puedo evitar echar la vista atrás e intentar recordar mi vida antes de ser madre, mi vida sin ellos. Me cuesta trabajo. Ser madre ha supuesto semejante punto de inflexión en mi vida que ha diluido todo lo anterior.

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Lo que me parece increíble es mirar a mis hijos mayores y pensar que una vez fueron bebés. Y es que la etapa bebé es tan efímera que cuando te das cuenta han crecido muchísimo y solo fueron bebé unos escasos meses de su vida, de la tuya propia. 

12 julio 2016

Cómo sobrellevar el embarazo en verano

El calor del verano suele ser incómodo en general, pero lo es especialmente si te toca pasar el embarazo en esta época. Y es que a las ya de por sí incomodidades que genera el embarazo, por bien que se lleve, las altas temperaturas pueden hacerlas aún mayores.

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Tres embarazos, tres, que no son pocos, son los que mi cuerpo ha vivido en verano. Los dos primeros tuvieron su fin en pleno mes de julio, el tercero acabó justo el último día del verano. Así que se puede decir que cuento con una amplia experiencia en esto de capear el calor nivel Mordor que sufrimos por estos lares con un embarazo en pleno apogeo.

08 julio 2016

La reproducción asistida, una manera de alcanzar la maternidad para muchas mujeres

Cuando te planteas buscar embarazo piensas que no va a ser algo difícil. Quizás no te quedes a la primera pero piensas que llegará relativamente pronto. Creo que es el sentir de la mayoría de mujeres que deciden iniciar el camino de la maternidad.


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 Lo que no esperas es que, a pesar de que hayas pensado que quizás el embarazo llegaría algo más tarde de lo esperado, ese camino se pueda hacer largo y muy duro, ese anhelo, ese ferviente deseo de convertirte en madre, por más empeño que pones, parece cada vez más inalcanzable porque pasa un ciclo, otro y otro, y el embarazo no llega.

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