domingo, 26 de abril de 2009

9 MESECITOS...



Este martes Iván cumplió 9 meses, el tiempo pasa volando, hace nada era un bebé y ahora es un terremoto que no para quieto, y cuando menos nos demos cuenta estará soplando su primera velita.


Aunque estoy muy feliz porque ver crecer a mi hijo es lo más maravilloso que me podría ocurrir, no dejo de sentir cierta pena por la sensación de lo rápido que pasa el tiempo, parace que se me escapa de las manos. Ya no tengo un bebé en cas, tengo un niño que no para quieto un segundo, balbucea, se ríe, aprende cosas... y tengo cierta nostalgia de esos meses en que era un bebé absolutamente indefenso. Pienso que ha durado muy poco, a veces casi no me acuerdo de cómo era de bebé y me pongo a ver fotografías de sus primeros días.
Sé que habrá mucha gente que desde que tienen bebés desean ya que hagan cada vez más cosas, que crezcan más rápido, pero confieso que me gustaría que esa etapa de bebé hubiera durado un poquito más.

Pero bueno, que soy una mami orgullosa porque tengo un hijo que bien lo merece, por lo espabilado, listo, simpático y guapo que es. Procuro no presumir en exceso de él para que luego no digan "qué exagerada eres", y curiosamente eso es lo que sorprende a la gente, porque por no presumir me encuentro con cosas como "pero qué simpático es tu niño, siempre sonriendo, no extraña nada", o "hay que ver lo bien que anda con lo pequeño que es". El papi si que presume, y le dicen que es un exagerado, hasta que ven a Iván en directo y comprueban que, de verdad, es así.

Cada vez avanza más, intenta imitar lo que le decimos, saluda con la mano, aunque no gatea del todo ya se arrastra como una lagartija y llega a cualquier lado, si tiene ayuda a mano se pone de pie solo, y cuando anada agarrándole las manos sale corriendo. Cada día nos enseña cosas nuevas, es increíble lo rápido que aprende, cómo está atento a todo, lo receptivo que es. De verdad, es precioso ver crecer a un hijo.

Los dientes aún no aparecen, pero creo que no tarden demasiado, la encía le ha cambiado pasando de estar fina a inflamada, así que yo creo que están a romper. Ays el día que vea mi niño como un ratoncito, con sus dientecillos...






domingo, 19 de abril de 2009

¡GATEANDO... literalmente hablando!


¿A que tienen buenos maestros? Y es que Iván quiere mucho a sus hermanos gatunos, y es un cariño recíproco, porque los dos gatines se vuelven locos con Iván.

La verdad es que no esperaba menos de mis bichines, pero han superado con creces todas mis espectativas. Mimi, la gata (se llama Cetty pero la hemos apodado Mimi porque no dice "miauuu" sino "miiiiiiiii") le expresa menos, se nota que es una ex-callejerita porque conserva esa actitud huidiza "por si acaso", así que ante el menor peligro sale por patas... sin embargo no duda en acercarse a Iván, olisquearle, y darle de vez en cuando algún cabezacillo.

Munki tiene otra actitud, siempre ha sido un gato muy cariñoso, pegajoso hasta la saciedad, y con Iván no es menos. A pesar de que no le gustaba nada mi barriga de embarazada, sabía que ahí dentro había algo, y procuraba no acercarse demasiado a ella, con Iván es todo lo contrario. Lo acerca su cabecita, le da cariñitos, se duerme a sus pies, está pendiente en todo momento... y yo estoy encantada de ver cómo muestra su cariño a esa criaturita que lo ha destronado.

Iván, además, conoce perfectamente a sus gatines, los busca, los llama a su manera, y se vuelve loco cuando están cerca. Les agarra las orejas, les tira del rabo, los monta a caballo (bueno, a Munki, que con 8,5kg es una montura estupenda), les da palmotazos... son pacientes hasta el extremo, Mimi huye si ve que hay movimiento, y Munki aguanta estoicamente sin decir ni miau, salvo que ya le haga daño, que es entonces cuando se levanta y se va a dormir a otro lado. E iván se lo pasa pipa con ellos, les habla en su idioma y los gatis le miran con cara de circusntancia.

En fin, somos una familia de cinco, y estoy muy contenta de que la convivencia con los gatos sea tan buena, en contra de todo aquello que la gente se empeña en decir, gracias a la mala prensa que tiene la raza gatuna en general, como si yo no conociera a los gatis con los que vivo.

Así que estoy muy orgullosa de mi peque, que se está criando con animales, aprendiendo a convivir con ellos, a respetarlos, creo que sentir amor y respeto por los animales es una muy buena educación; y orgullosa de mis gatos, porque demuestran que están por encima de toda esa mala fama que tienen los gatos en general, porque quieren a mi chiquitín y le dan todo su cariño gatuno.

sábado, 11 de abril de 2009

GATEANDO, GATEANDO...


¡O por lo menos lo intentamos! Es cierto que este niño nos ha salido un poco comodón, aunque le encanta andar, eso sí, pero a la hora de levantar el culete para gatear madre mía, se vuelve un perrete.

Desde luego no dejamos de intentarlo, poniéndole a su alcance todas esas cosillas que le llaman la atención, para así motivarlo a que vaya a por ellas. Claro que hay niños que directamente andan sin gatear antes, pero yo creo que es muy bueno que vaya pasito a pasito, el gateo no es soloel paso previo a caminar, es también juego, habilidad, destreza, coordinación, fuerza... creo que son aptitudes muy buenas que no debemos dejar atrás, que le pueden ser muy positivas.

Gatear propiamenten aún no lo hace, como ya os he dicho a este niño le cuesta levantar el culete, pero eso no le impide desplazarse o moverse a su antojo. Ahora, más que gatear, gusaea, se mueve arrastrando su barriguilla, se gira sobre ella, se estira hasta alcanzar lo que quiere, y cuando está cansado o simplemente pasa del tema, se pone pazota arriba y hala, que así se está muy bien.

Intentamos ponerlo a gatear en el parque, en el suelo sobre la alfombra puzzle, en la cama... y lo animamos cantándole, llamándole, al final nos lo pasamos nosotros muchísimo mejor que él. Como prueba de ello aquí dejo este video de esta semana mismo, aunque ese día estaba perrete y no quería mucho movimiento. Pero está muy gracioso...¿o será amor de madre?



video

viernes, 10 de abril de 2009

COLECHANDO, JUNTOS Y FELICES

Empezamos cuando Iván se puso malito con la bronquitis después de la vacuna de los 6 meses, lo metía con nosotros en la cama porque entre las toses, los estornudos, el pobrete mío no dormía a penas y solo quería teta. Además, para qué mentir, yo estaba más tranquila porque lo tenía pegadito a mí, lo sentía respirar y me aseguraba de que estaba bien.

El caso es que, un día por otro, ya lo hemos hecho habitual, y nos hemos acostumbrado a dormir los tres juntitos. No suelo dar muchas explicaciones porque prefiero evitar los típicos comentarios de "verás como se mal acostumbre", "no sabes lo que estás haciendo"... y es que bien pensado, se ha llevado 9 meses dentro de mí, ¿por qué tanta prisa en hacerlo independiente? ¿por qué esa obligación de que duerma solo con lo pequeño que es? ¿qué hay de malo en que sienta de cerca el calor y el cariño de sus padres, eso es mala costumbre, de verdad? Por esa regla de tres deberíamos echar a nuestra pareja de la cama, por si se mal acostumbra...

A mí me da igual lo que diga la gente. Nosotros somos felices así, y cada uno es libre de elegir cómo disfrutar de su hijo. Yo duermo tranquila, feliz, y mi niño más no porque esté con sus papis, que a la hora de dormir le da igual porque se duerme en cualquiera lado, pero es que así Iván tiene barra libre de teta toda la noche, cuando le apetece sabe donde está y allí que va.

Y desde que colechamos yo duermo y descanso mucho mejor, porque si Iván se despierta, como lo que suele querer es su ración nocturna de teta, ya no tengo que levantarme a sacarlo de la cuna, ni siquiera escucharlo llorar... no hace ruido, se despierta, se engancha y tiene lo que quiere, y aunque a veces me despeirte, normalmente ni me entero.

Alguna vez hemos hablado de pasarlo a dormir a su cuarto pero no puedo, me da mucha pena, necesito tenerlo cerca, sentirlo respirar, notar su calorcito... !soy feliz con nuestro colecho!

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