domingo, 26 de septiembre de 2010

¿QUIEN DICE QUE ES FÁCIL?

Éste fue un comentario que me hicieron ayer, que para mí ha sido fácil mi embarazo y mi maternidad, pero que no es así para todas las mujeres.
Y entonces digo yo, ¿quién dice que para mí ha sido fácil? ¿será porque no me quejo, porque no me gusta exteriorizar los sentimientos, o porque tiro para delante con lo que sea? Desde luego que no es fácil, pero desde luego tampoco es difícil, con los millones de obstáculos que la vida te pone en el camino a lo largo de su recorrido.

Sé que he tenido un buen embarazo, y además he intentado disfrutarlo al máximo y que se conviertiera en uno de los momentos más felices de mi vida. Yo tenía claro que quería ser madre, vino en el momento en el que nos los propusimos y tuvimos suerte de acertar pronto, y desde el que ví mi positivo fue el principio de la mayor ilusión de mi vida, por eso lo viví tan intensamente, por eso de las primeras cosas que hice fue registrarme en foros de embarazadas, y por eso empecé mi blog.
No tuve fatiga, ni náuseas, ni vomité, ni me encontré mal... sin embargo el lumbago me vino muy pronto, tanto que no podía hacer ni una cama, tuve que dejar de trabajar antes de lo que esperaba y para todo necesitaba ayuda,y no supe en todo el embarazo lo que era dormir una noche en condiciones. Además, desde las 34 semanas se me hincharon las piernas y los pies de una manera descomunal debido a las proteínas en la orina, cosa que tardó en arreglarse aún después de dar a luz, y no solo que pareciera que tuviera patas de elefante, es el malestar y la incomodidad que me producía la sensación de hinchazón, además de no poder ponerme un zapato. Por no hablar de los tremendos ardores que sufrí el último trimestre, cosa que por suerte sí se arreglo después de dar a luz.

Cuando Iván nació tampoco fue fácil, me costó inicar la lactancia porque no se enganchaba, y luego vinieron las dolorosas grietas y mis lágrimas cada vez que me ponía a Iván al pecho. Al margen de esto Iván no dio problemas porque dormía bien, no fue llorón y no sufrió cólicos, pero además yo supe adaptarme a él. Si se despertaba cada dos horas para tetear por las noches lo acostaba conmigo a la cama y así mientras teteaba yo podía descansar. Las grietas eran dolorosas pero tarde o temprano se curarían y se cerrarían, era cuestión de aguantar un poquito. Pero mi postparto fue un auténtico calvario por las malditas hemorroides que me salieron en el parto, recuerdo las dos semanas que estuve sin poder sentarme, comiendo yo y dándole el pecho a Iván de pie, o acostada.

Con esto quiero decir que para nadie es fácil, sé que hay madres a quienes el embarazo y el comienzo de la maternidad se les ha hecho muy duro, y yo reconozco que para mí no ha sido tan duro, pero tuve mis dificultades. Por eso creo que a veces no se trata de la dificultad en sí, sino de la manera de afrontarla. Tengo por costumbre no quejarme y tirar para adelante porque de todo se sale, y sobre todo, disfrutar al máximo de las cosas buenas. Sé que si mi embarazo hubiera sido de otra manera ahora no estaría hablando así, pero solo puedo hablar de lo que he vivido, y de mi manera de afrontar las cosas. Con todo lo extrovertida y charlatana que soy reconozco que cuando tengo un problema me lo callo e intento arreglarlo por mis medios, sin que nadie se entere, porque no me gusta que nadie se compadezca de mí, y es por eso que mucha gente se cree que para mí todo es fácil. Pero yo sé cómo vivo las cosas.

De lo que estoy contenta es que toda esta experiencia, el embarazo y la maternidad, ha sido tremendamente positiva y feliz por un gran motivo, porque lo he compartido y lo he sobrellevado con el responsable del 50% de esta situación. El apoyo de tu pareja es fundamental en todo este proceso porque, después de todo, ser padres es una responsabilidad compartida al 50%, es cosa de dos, a todos los efectos. Si he tenido dificultades, el hecho de tener alguien con quien afrontarlas hace que la carga sea mejor, que pese menos, y no ya durante el embarazo y el parto, sino sobre todo esas primeras semanas de nueva vida en la que te tienes que adaptar a una cosita que de repente se ha convertido en el centro de tu vida descolocándote todo lo que tenías hecho. Cuando falla el apoyo de tu pareja, no se lleva de igual manera.

Y lo que sí tengo clarísimo es algo que me he aplicado desde el día que supe que estaba embarazada, y es que no hay nada en la vida que merezca más mi sacrificio que mi hijo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Teorías y métodos Vs "el sentido común"


En esto del embarazo y la maternidad hay un par de cosas que siempre te planteas, por lo menos yo, y es si es bueno leer e informarse todo lo que puedas o por el contrario mejor dejarse llevar y. por otro lado, si es conveniente dejarse guiar por los consejos de la gente. Sobre esto último ya he hablado alguna que otra vez, y hoy no me voy a referir a ello.

Pero sí hablaré del tema de las lecturas, información y demás. Cuando ví mi test de embarazo positivo estaba sola en casa, envuelta en una sensación muy rara, super confusa, y lo primero que se me ocurrió fue registrarme en un foro de embarazadas, porque pensé qué mejor que desahogarme con quien ha pasado o pasa por lo mismo que yo. La verdad es que fue un gran descubrimiento porque leer experiencias de otras embarazadas y madres me ha ayudado mucho, sobre todo con todas aquellas cosas que para mí eran totalmente desconocidas, como la lactancia materna.
Mi madre me regaló el libro "Qué se puede esperar cuando se está esperando" que me fui leyendo a lo largo del embarazo; luego, por recomendación de otras foreras y de compañeras del grupo de lactancia, me leí los libros de Carlos González y Rosa Jové. Y no me he leído "Duérmete niño" aunque diga a boca ancha que no estoy para nada de acuerdo con el Método Estivill.

Creo que esto de informarse está muy bien, porque te ayuda a aclarar muchas dudas y a ver las cosas de otra manera, sobre todo porque durante un embarazo, o con un bebé en brazos, suceden muchas cosas que nos pueden alarmar que en el fondo son normales. Creo que está bien leer, informarse, compartir experiencias y conocer otras, pero en mi opinión creo que lo correcto es hacer una selección y quedarte con aquello que de verdad te convence, porque llevar a cabo algo que no crees conveniente solo porque has leído que es lo mejor y lo haces por eso, no es lo suyo. Y sobre todo porque en el tema de la crianza del bebé hay muchas teorías y métodos, y no hay ninguno mejor, sino que cada hijo es diferente y bueno, a unas nos funcionan otras cosas y a otras no.

Te puede gustar Carlos González, leerte todas sus publicaciones y estar de acuerdo con sus planteamientos, pero no eres una mala madre si te incorporas al trabajo a los 4 meses de dar a luz, dejando a tu hijo en la guardería, porque no tienes más remedio que ir a trabajar. De igual manera, si tu hijo llora como un poseso cada vez que lo acuestas solo en su dormitorio y le cierras la puerta, y prefieres meterlo en tu cama para que duerma tranquilo, no te sientas como si estuvieras comentiendo un delito a ojos del Dr. Estivill. Porque frente a todas las teorías y métodos que plantean los profesionales está, por encima de todo, el sentido común, ese que nos dice en bajito que cuando no estés convencida de que lo mejor es lo que dicen los libros hagas lo que creas conveniente. Porque errar es humano, y lo cierto es que de los errores se aprenden, y si tengo que aprender, mejor que sea de mi propio error que el de los demás. Porque si yo se que la LM es a demanda pero mi madre me insiste que mejor 10 minutos en cada pecho cada 3 horas, y lo hago porque ella sabe más y no está bien llevarle la contraria, cuando empiece a fallar mi LM la culpa será mía, claro, pero por haber seguido un consejo de otra persona en lugar de mi propio instinto. Es por poner un ejemplo...

Mucha gente me pregunta por qué no le he quitado el pañal ya a Iván. La respuesta es fácil, aún no está preparado, soy su madre y lo sé. Ante esto he escuchado muchas respuestas, una de ellas de una amiga que desde que es madre es el paradigma de la sabiduría materna, que muy llena de razón me dijo que los pediatras recomiendan tal cual esto y lo otro. Vale, me parece fantástico, pero yo sé que mi hijo no está preparado, y no le voy a obligar para que luego ir al baño sera para él un mal momento. Ante esto me encuentro con el típico "te crees que va a estar traumatizado para toda la vida" y etc... pues no lo sé, pero de momento prefiero no arriesgar. Es muy sencillo, mi hijo no identifica el pipí y la caca, la caca sí una vez que la ha hecho y está incómodo con el pañal, pero el pipí para él parece que no existe, de repente está ahí... y acaba de cumplir los dos años, creo que todavía tiene un largo año por delante para reconocer estas sensaciones, y cuando sea consciente de ello será cuando iniciemos la "operación pañal". Pero no voy a obligarlo a algo para lo que no está preparado cuando aún no es necesario. Me da igual las teorías y los métodos, mi sentido común me dice que no es el momento.

Con el sueño pues más de lo mismo, ya que hemos colechado hasta poco más del año y luego el dormir ha sido más una cuestión de esperar a que caiga y luego acostarlo. Sé que más de una hubiese aplicdo el método Estivill de primeras, pero yo he optado por seguir mi sentido común. Durante la LM opté por el colecho porque era la mejor manera de mantener la lactancia durante la noche y que ello me permitiera descansar y poder levantarme todos los días encondiciones para poder ir a trabajar.
Y ahora, sin traumas y sin dramas, sabe irse a la cama solo y dormirse tranquilo, sin necesidad de nada ni nadie, hasta la mañana siguiente. Lo siento, he preferido aplicar mi sentido común y evitarle a mi hijo, y a nosotros, un mal rato, porque si mi hijo llora como un poseso yo lo paso mal, y no soy de las que cree en eso de que "los niños saben mucho y te toman el pelo", no veo tal maldad en ellos. Simplemente, a veces no sabemos interpretar sus necesidades. Yo intento ser práctica, y cuando llora de noche espero, porque a veces llora y se vuelve a dormir, y si no, él solo se levanta y se viene a la cama; porque hay que educarlo y crearle unos hábitos, desde luego, pero yo además de madre y ama de casa soy trabajadora, y para poder con todo necesito descansar.

Y podría seguir dando muchos más ejemplos con el tema de las comidas, el juego y etc... pero al final es más de lo mismo. Puede haber muchas teorías escritas sobre papel, pero a la hora de la verdad, aunque a veces necesitemos consejos, nuestro día a día lo sabemos nosotros, y nuestros hijos son nuestros hijos. Y una madre solo quiere lo mejor para su hijo, el sentido común no es tan traicionero.

martes, 14 de septiembre de 2010

RESUMIENDO EL VERANO


En general hemos pasado un buen verano, aunque no hemos empezado a disfrutarlo de verdad, en familia, hasta que volvimos de la luna de miel.

Como ya dije hemos pasado todo el mes de agosto en la casa de la playa del abuelo, y es donde hemos disfrutado del verano de verdad, sobre todo Iván. Solo el hecho de tener un jardincito propio y no estar encerrado entre cuatro paredes ha sido fantástico, sumado a todo lo que un niño puede ingeniar en un jardín, con la ayuda de un primo unos años mayor y con más experiencia. Además hemos tenido la piscina al lado, la playa muy cerquita, y un montón de sitios bonitos por los que pasear y jugar hasta más de las doce de la noche casi todos los días. A pesar de que a mitad de agosto los papis hemos tenido que volver al trabajo eso no ha supuesto impedimento, ya que es lo bueno de veranear a 15 minutos en coche del trabajo, me daba igual meterme en carretera sabiendo que allí el tiempo me cunde más, tengo el aire libre al alcance de mis manos y pudo sacarle partido a cada minuto del día.

Iván se lo ha pasado pipa de verdad, ya que todos los días ha disfrutado de la playa o la piscina, o ambas. Además ha compartido veraneo con su primo Rubén, que aunque es mayor han jugado mucho, se buscaban el uno al otro para hacer de las suyas. Y como Iván ha sido el último de 6 nietos el abuelo tiene un enorme baúl en el patio lleno de juguetes de todas clases, así que allí no hay niño que se aburra... sumamos además la caseta llena de bolas, la mini piscina, el triciclo... yo creo que lo que no había era tiempo para jugar a todo.

Así que os dejo unas fotos como resumen, para que sea el mismo Iván el que os demuestre lo bien que se lo ha pasado.

Empezamos... ¡con un buen atracón de sandía! Me corté un atajada, la dejé sobre la mesa mientras iba al baño, y ya veis lo que me encontré a la vuelta...




En uno de los muchos paseos que dimos descubrimos un parque super chulo, donde los peques podían jugar a sus anchas sin peligro y los padres sentarse tranquilos a tomar un refresco...




No podía faltar un rico heladito, el primer helado de cucurucho que Iván se ha comido solito después de robármelo (porque el helado era para mí...)



Pero ¿quién va a resistirse con esta cara?




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