miércoles, 7 de diciembre de 2011

De vuelta a la realidad

Tras 4 meses y 18 días disfrutando de mi niña a turno completo, dentro de 9 horas y media tendré que despedirme de ella para irme a trabajar. Llevo todo el día con un nudo en el estómago, siento la necesidad de seguir estando con ella 24 horas al día; se que yo le puedo dar todo, que conmigo no le falta de nada, y renunciar a ella durante 6 horas al día me sigue pareciendo una eternidad.

Puedo sentirme afortunada porque a las 16 semanas de baja maternal pude sumar 15 días de vacaciones y 14 días de lactancia acumulada, pero aún así me sigue pareciendo tan poco tiempo... me conformaría con estar con ella hasta los 6 meses, que pudiera sustituir la toma que le toca mientras estoy trabajando por la alimentación complementaria y no tener que estar a golpe de sacaleches para que mi niña siga alimentándose con lo mejor de mí. 

Pero esta es la mísera baja maternal que tenemos en España, y de momento no parece que vaya a mejorar. Por lo menos esta vez creo que mi conciliación de la vida familiar y laboral va a ser algo más real, pues me he atrevido a cambiar la concreción horaria y solicitar a la empresa trabajar de lunes a viernes en horario de mañana. Creedme que es todo un logro, trabajando en un lugar con horario de centro comercial (de lunes a sábado, con apertura de 10 a 22 horas) y sin que nadie antes haya disfrutado de algo así. Hace 3 años me atreví y fui la primera en solicitar la lactancia acumulada, pero los muros hay que derribarlos poco a poco y aquel no era el momento de pedirlo todo; ahora sí era el momento de armarme de valor y solicitar un cambio de jornada que a la empresa (y a l@s compañer@s) puede que no le haga mucha gracia, pero a mí me supone poder trabajar y hacerme cargo de mis hijos sin depender de nadie, y lo que es más importante, disfrutar de ellos la mayor parte del tiempo posible.

Así que mañana vuelvo a la rutina, con la tranquilidad de saber que mis niños estarán bien atendidos mientras yo no esté, y que podré pasar las tardes con ellos, acostarles por la noche, y disfrutar el fin de semana a tiempo completo. Antía se quedará con mi madre por las mañanas, Iván estará en el cole, yo regresaré a casa a las 4 de la tarde y para entonces ya Papá estará allí con mis dos tesoros, y toda la tarde para nosotros. De esta manera Iván no notará mi ausencia, pues si trabajara en turno de tarde casi no lo vería en toda una semana y probablemente me lo encontraría dormido al llegar de noche. Y ya que tengo que salir por la mañana a dejarlo en el cole y con ello sacar a la niña a la calle tan temprano, me viene mejor aprovechar, dejarla con mi madre e irme al trabajo. No quiero ni imaginarme trabajar de tarde y tener que dejar a los dos peques con mi madre, sería un caos total tener que recoger a dos niños a las diez y pico de la noche.

Conciliación real... no se si mi nuevo horario será una conciliación real, para mí desde luego, después de tantos años trabajando todos los sábados, va a ser un alivio tener la libertad de disfrutar las tardes y todo el fin de semana con mis hijos, sin prisas, sin horarios, sin imposiciones. Estoy como si me hubiera tocado la lotería...

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