Si esa sonrisa es de un bebé, no podrás evitar sonreír, pero si ese bebé es tu hija, entonces sentirás que estás ante lo más maravilloso que la vida te puede dar...
Y aprovecho para contar que hoy hemos tenido el control del niño sano de los 4 meses. Nos ha tocado una médica (que no pediatra, creo que vamos a tener que poner una reclamación en el centro de salud porque no es normal que no haya pediatras) que no conocía, ya que el pediatra titular hasta donde se está de baja (con lo que me gustaba), lo sustituía un médico general que también me agradaba pese a no ser pediatra; afortunadamente no me ha desagradado del todo esta médica, pero sigo pensando que en el centro de salud tiene que haber pediatras especialistas, porque de ser lo mismo la medicina general que la pediátrica, digo yo que esta última no existiría.
El control ha ido muy bien, Antía se ha portado como una campeona y se ha dedicado a sonreír y alardear de todas las cositas que es capaz de hacer. A todas las preguntas de la doctora las respuestas siempre positivas: sigue los objetos con la mirada, reconoce voces, atiende a su nombre, agarra bien, se intenta levantar al cogerla de las manos, al ponerla de pie tiene el reflejo de caminar, las caderas se abren perfectamente, y etc... En resumen, un desarrollo neuronal y motor perfecto, a su criterio muy espabilada en ciertos aspectos, así que genial.
Total aprobación y aplauso por dar la LM exclusiva hasta los 6 meses, de hecho, en contra de lo normal, ni me ha dado hoja de introducción de la alimentación complementaria (que tampoco me hace falta, dicho sea de paso). De peso anda bajita, como siempre, pero está estupenda de estatura, de hecho está en los percentiles altos (no me ha dicho exactamente el valor), y que no me preocupe por el peso (que no lo estoy) porque, como ya le dije, es una niña muy activa y espabilada, con lo que alimento no le falta.
Y la nota curiosa fue a la hora de irnos, pues entré con la niña en brazos y tras vestirla me la puse en el fular (que lo llevaba anudado, solo que tuvimos que esperar un buen rato para entrar y saqué a la peque porque quería movimiento), la doctora me miró con cara de asombro diciéndome "vaya, qué buen invento, ¡se ve que la niña va genial ahí!" , me preguntó si era una tela especial para llevar bebés y le expliqué un poquito cómo es un fular, y cuando le hablé de la posición que adoptan los bebés cuando se sientan en ranita me dijo que es una manera fantástica para llevar a los peques que tienen problema de caderas y hay que ponerles doble pañal, porque la postura que adoptan les da una apertura de cadera estupenda.
Vamos, que salí de la consulta contentísima de comprobar que mi niña se está criando la mar de bien, y que un médico aplauda y me felicite por la lactancia materna y por portear a mi bebé, eso no ocurre todos los días. Lo de la lactancia es que llevo tan bien, me siento tan orgullosa y feliz por ello, que no admito críticas al respecto, vamos, que me las paso por el forro. Pero me encanta que el tema del porteo se vaya viendo con otros ojos, que se sorprendan al ver a mi niña arrebujadita en el fular y que los comentarios sean tan positivos. Cada vez disfruto más del porteo, me encanta llevar a mi niña sentada en el fular, ella es feliz y el carro cada vez lo usamos menos, aunque siempre está ahí por si acaso.
Y ahora podría hablar hasta el infinito y más allá de la maravilla de portear, pero lo dejaré para otra entrada... Además de contaros nuestro fin de semana, que no tiene desperdicio, Iván tuvo la oportunidad de subir a un buque de la Armada Española y disfrutó de lo lindo... ¡Se me acumula la faena!
¿Os he dicho ya que se acaba el plazo para apuntaros a nuestro sorteo? Mañana es el último día, ¿a qué esperáis?.

