jueves, 23 de febrero de 2012

3 años y 7 meses, avances y cosillas de mi Príncipe Mayor

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Esto es lo que tiene que mis dos peques compartan casi casi la fecha de cumpleaños, que van cumpliendo meses y años a la par. 

Iván sigue creciendo y también tiene sus cosillas de las que merece la pena hablar, que no solo me sorprenden las cosas de mi Pequeña Princesa. La verdad es que cada vez vamos mejor, vamos logrando que tenga menos arrebatos, que sea más obediente y se porte mejor, aunque siempre tenemos un día malo en el que parece que todo lo logrado se ha ido al garete, pero afortunadamente se todo se queda en días puntuales.

Lo miro y veo lo mucho que ha crecido, me sorprende cómo ha madurado y ha dejado atrás al bebé. Me sorprende hablar con él de la manera más normal del mundo y que me entienda, me sorprende que pueda mantener con él conversaciones fluídas, que le pregunte algo y me responda expresándose de una manera que al menos a mí me parece impropia en un niño tan pequeño, pero a la vez me hace gracia porque es como un mini-adulto.

Hace tiempo que entendimos y demostramos que la mejor manera de lograr algo con él es mediante el diálogo; si intentamos imponernos o damos órdenes sin más topamos contra un muro, sin embargo explicándole por qué tiene que hacer tal o cual, o por qué no puede comportarse de una manera u otra, entiende los motivos y parece que lo acepta con total normalidad. Creo que el gran error que muchas veces cometemos como padres es pensar que la autoridad es lo que hace a un niño obediente y sumiso y no, no es así, el diálogo, la comprensión y la empatía suelen ser armas mucho más efectivas a la hora de guiar y educar. Desde luego hablo desde nuestra experiencia como padres, nos hemos frustrado cuando hemos intentando imponer un castigo ante comportamientos rebeldes viendo como nuestro hijo no solo nos ignoraba sino además se cachondeaba de nosotros, lo que hace que nuestro nivel de cabreo aumente de nivel a la velocidad del rayo. Y al final eso solo conduce al enfado, los gritos y a lo mejor hasta un cachete del que una se arrepiente antes de haberlo dado. Por fortuna para ambos eso es algo que solo se ha dado en contadas ocasiones y que por supuesto no está en nuestras pautas para educar.

Es por eso que cuando Iván llega a rozar el límite de nuestra paciencia me paro, intento calmarme y pensar que soy adulta y tengo más capacidad de razonar que él, además de que no hay maldad en sus actos sino quizás incompresión y puede que un poco de rebeldía. Ponemos en práctica nuestros límites basándonos en el consenso, es decir, le permitimos hacer en la medida que sabe que todo tiene su tiempo y su duración, y que llegado el momento de finalizar no se puede enfadar, que ya habrá otros momentos. Esto nos sirve para, por ejemplo, controlar el tiempo de los dibujitos, se los dejo poner un ratito cuando vuelve del cole, mientras come, pero sabe que cuando todos acabamos de comer le toca ver la tele un ratito a Mamá y Papá, entonces le digo que el capítulo que está viendo es el último y él mismo dice "vale Mamá, este es el último y después te toca a ti", logrando así que no se enfade cuando le quitamos los dibujitos; esto mismo lo hacemos por la noche, cuando llegamos a casa después del paseo o el Judo ve los dibujitos otro ratito pero sabe que cuando Mamá dice "este es el último" no hay discusión y tiene que aceptarlo. Intentamos que entienda que no se puede ver dibujitos todo el día y que Papá y Mamá también tiene derecho a ver la tele, así que generalmente lo acepta muy bien, tanto que incluso a veces el mismo cambia el canal cuando le digo que es el último capítulo y me da el mando diciendo "Mamá, ahora te toca a ti". Claro, que hay ocasiones que lo cogemos con el pie cambiado y nos llora un poquito, pero como digo por fortuna es un día cada muchos.

También vamos consiguiendo que sea algo más ordenado con sus juguetes, ya que tiene la costumbre de traer todos los cajones de juguetes al salón, vaciarlos y dejarme todo empantanado, pasándome la mañana siguiente entera recogiendo piezas hasta debajo de las pelusas. Este fin de semana pasado ya fue el colmo porque yo estuve toda la mañana fuera, a mediodía recogía Papá y los peques directamente en el coche sin subir a casa, volví para arreglarme para ir a cantar, cuando regresé eran las 2 de la madrugada y me acosté en cuanto pude, y el domingo pasamos el domingo fuera celebrando el Carnaval. Cuando el lunes me paré a mirar bien el salón aquello parecía un campo de batalla, casi me da algo. Lo recogí todo imaginando en la cabeza una retahíla de argumentos convincentes y casi amedrentadores para dejarle claro a Iván que eso no podía ser.
Al llegar del cole y ver todo recogido me preguntó con una sonrisilla "Mamá, ¿me has recogido los juguetes?" y en ese momento adiviné el pensamiento de "anda qué bien, yo lo dejo todo desparramado y Mamá lo recoge sin decir nada, ¡yuhuuuu!" así que en ese momento se me ocurrió soltarle una pequeña mentira y le dije que los había tirado a la basura porque estaban todos tirados desde hacía dos días. El pobre, se le cambió la cara, empezó a llorar diciéndome que quería sus juguetes y entonces le he dicho "Cariño, Mamá no ha tirado tus juguetes, te los he recogido y están guardados en su sitio, pero si los vuelves a dejar tirados en vez de recogerlos la próxima vez los tiro"; se fue corriendo a por sus juguetes con intención de jugar en el salón, como yo tenía que pasar la aspiradora le dije que si quería jugar tenía que ser en su cuarto porque allí tenía que limpiar yo, y me contestó un vale, Mamá". Ains, me suena a música celestial, que yo le pida algo y me conteste con un sencillo "vale" hace que se me pongan los vellos de punta, no escuchar un "no", "no quiero" o simplemente ver que me ignora es un paso adelante tremendo.

Esa misma tarde tuvimos tutoría con la seño para ver qué tal desde el comienzo tras las navidades y nos dijo que bueno, que va a mejor en cuanto a comportamiento aunque a veces tiene sus arranques en plan Jeckyll y Mr. Hyde; curiosa comparación, le dije que así mismo lo veía yo cuando le dan los arrebatos, más de una vez lo he nombrado aquí. Pero por fortuna esos arrebatos cada vez son menos y se ve que también la seño va sabiendo capearlos. Nos ha contado que las tareas en general las hace pero que no sabe finalizar, es decir, si a lo mejor tiene que seguir una linea hasta el final y punto, él al llegar al final se pone a colorear cualquier monigote que vea por la página cuando eso no hay que hacerlo; también nos contó que muchos días llega un momento en el que se aburre de lo que están haciendo y se dedica a incordiar cual mosca cojonera. Yo ya no entro en el tema pero estoy plenamente convencida de que se aburre en el cole, por lo menos con las tareas, porque luego en la parte de juego se lo pasa pipa, me hizo mucha gracia porque mientras hablábamos con la seño le preguntó si podía jugar a las cocinas y de repente me lo veo con el delantal puesto allí, entre cacharros, ¡no me lo podía creer!.
Hubo un momento en el que Papá le habló de que vemos que tiene mucha facilidad para el inglés y ahí la seño nos dijo que el profe de Inglés ya se lo había comentado, que tenía mucha capacidad para retener los conceptos e incorporar con total normalidad el vocabulario y expresiones que aprendía. Y nosotros lo notamos porque muchas veces en plena conversación nos dice cosas en inglés, por ejemplo "Mamá, cuando llegue el verano vamos a ir a la playa, the beach, por que playa en inglés se dice the beach" . La verdad es que me hubiera gustado que ella misma nos dijera que el profesor de inglés le había hecho esta observación.

En resumen, que pese a que tiene sus días, estoy encantada porque veo que dialogando con él y explicándole las cosas logramos evitar muchos conflictos y conseguimos que nos obedezca y se porte bien. Es inteligente hasta para eso, y a veces él  mismo nos sorprende advirtiéndonos de la manera de hacer las cosas y explicándonos por qué, lo que me hace pensar en el tiempo que he perdido en imponer en lugar de dialogar, cuántas rabietas nos hubiéramos ahorrado de haberlo puesto en práctica antes.

En lo que a la salud se refiere está sano como una pera, el viernes pasado tuve que ir a buscarlo antes al cole porque me llamó la seño diciendo que tenía fiebre, pasó el día rozando los 38º, se tomó voluntariamente el Dalsy y el sábado amaneció como una rosa. Así que firmo por que todo siga así.

Y este puente nos vamos a Granada, estamos todos emocionados con el viaje y más Iván, que va a ver por fin la Alhambra y a conocer por segunda vez en su vida, aunque la primera con pleno conocimiento, la nieve. Un viaje muy familiar, vamos además con dos parejas amigas y sus respectivos peques, así que entretenimiento no nos va a faltar.

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