miércoles, 7 de marzo de 2012

Estas fiebres pasajeras y sin explicación

Llevamos un par de semanas en las que hemos pasado unas fiebres medias sin más complicaciones. Primero fue Antía, que estuvo un par de días entorno a los 38º -décima arriba, décima abajo-, sin más síntoma que mocos; ahora le ha tocado a Iván, la noche del lunes al martes lo noté calentito (es lo que tiene colechar, al mínimo roce de una mano-pie-brazo notas si está más caliente de la cuenta) y ayer al levantarnos para ir a cole le puse el termómetro, tenía 37,9º, así que decidí no llevarlo al cole porque si lo hacía seguramente me llamarían para ir a recogerlo. Le di dalsy (el apiretal nunca le ha hecho efecto), no quiso desayunar apenas y estaba muy flojito y tontorrón, pero salvo un poco de tos tampoco daba síntomas de nada más.

Ayer estuvo bien, con fiebre -igual que Antía, rozando los 38º décima arriba, décima abajo- y algo más relajado que de costumbre pero sin nada de mayor importancia, la noche la ha pasado bien pero al levantarse con unas décimas he preferido dejarlo en casa y que se recupere.

A Antía la llevé al médico al ver que además de moquitos se había levantado con los ojos pegados, pero el pediatra me dijo que, salvo mocos en la garganta, estaba limpia, no debía preocuparme. A Iván no lo he llevado porque la ventaja de hablar perfectamente es que me dice lo que le pasa, lo que le duele, es más fácil identificar si hay un problema, y dice que se encuentra bien, no le duele nada, así que yo creo que un par de días en casa con los mimos de mamá son la mejor cura.

La cuestión es saber a qué obedece la fiebre cuando no hay una afección evidente, y es que parece que si no hay algo gordo detrás no entendemos que pueda aparecer la fiebre. Y yo tengo una teoría que es mía y solo mía, es decir, no soy médico, pediatra, científica ni experta, solo intento buscar una explicación y con ello por supuesto lo último que pretendo es sentar cátedra en este asunto.

El caso es que pienso que este hecho tiene una explicación muy lógica. La fiebre es un mecanismo de defensa, y en estos casos de los que hablo creo que ha hecho su trabajo a la perfección, es decir, algo ha intentado invadir los cuerpecitos de mis nenes, ha saltado el interruptor de la fiebre y ésta ha conseguido que no llegue a más. Así de sencillo. Obviamente no siempre es tan fácil y tras la fiebre hay un proceso infeccioso del que nos debemos ocupar, pero siempre está ahí la fiebre para avisarnos de que algo no va bien.

Creo que muchas veces el error es tratar la fiebre como una patología en sí y no como un síntoma, al igual que otras cosas como puede ser la tos -otro mecanismo de defensa de nuestro sistema respiratorio-. Y esto supone, a mi entender, que cuando tratas un síntoma como una patología sin dar un margen de tiempo a la observación podemos enmascarar problemas mayores. Yo no suelo tratar la febrícula, es decir, cuando aparecen las décimas, salvo que vea un malestar evidente, antes de aplicar un antipirético prefiero esperar y ver cómo evoluciona; si la febrícula no pasa de eso y al día siguiente está como una rosa, perfecto, si sube a unos grados en los que ya es fiebre sigo observando y sí aplico el antipirético, y si ya veo que hay otros síntomas preocupantes es cuando acudimos al médico. Nunca voy al médico por una simple fiebre, yo soy de la opinión de que los virus de casa son conocidos, y en las salas de esperas de centros de salud y urgencias pulula de todo en el ambiente, así que cuanto más lejos mejor.

Tampoco relaciono una fiebre con la salida de los dientes. Cuando no se le encuentra explicación a la fiebre en un bebé rápidamente se acude a la socorrida excusa de los dientes; la salida de dientes puede provocar febrícula, pero una fiebre es síntoma de un proceso infeccioso que puede que gracias a la propia fiebre como mecanismo de defensa no llegue a dar la cara, por lo que no me conformo con pensar que cuando ha habido una fiebre "sin explicación" ésta se deba a los dientes (sobre todo si no se ve ni un solo diente asomando).

En una de las vacunas de Antía escuché a una madre en la sala de espera decir que ella le daba el apiretal a su hijo antes de la vacuna por si acaso. Es algo que no entiendo, ¿por qué das algo sin motivo?, así no sabrás si la vacuna le da reacción porque la enmascaras antes de tiempo; y si no le da nada, le estás aplicando un medicamento sin motivo. Luego nos quejamos porque los medicamentos no hacen efecto.

Podría decir lo mismo de la tos pues, al igual que la fiebre, es un mecanismo de defensa de nuestro sistema respiratorio para expulsar aquello que es extraño; si es una tos recurrente y molesta entonces sí vamos al pediatra y vemos si conviene tratarla, pero si es una tos esporádica que no supone molestia no solo no voy al pediatra sino que tampoco les doy un medicamento a tal efecto. Yo mismo puedo toser varias veces al día sin que sea más que eso, o incluso mediante una tos expulsar mocos en forma de flemas, ¿qué sentido tiene tratar una tos que puede limpiarte las vías respiratorias, si esa tos no supone un malestar?, de hecho, lo más probable es que al inhibir la tos el moco se quede ahí estancado y eso derive en otra afección más grave. En Familydoctor.org  hay un artículo referente a la tos y sus tratamientos que me ha parecido muy esclarecedor.

No me gusta dar medicamentos por que sí, de hecho intento dar (y tomar) los menos posibles, solo cuando es necesario. Con frecuencia, cuando nos reunimos el grupo de amigos, se da la casualidad de que alguno de mis hijos tose, echa un moco, y aunque en el caso de Iván ya no llama tanto la atención porque ya es "grande", con la niña me suelen decir "¿y no le estás dando nada?" o "¿no la has llevado al pediatra?", mientras veo un tráfico de fluidasa-ventolín-synalar y demás corriendo de unas bocas a otras. Y claro, cuando digo que por una tos no voy a llevar a mi hija al pediatra me miran como si estuviera mal de la cabeza. Pues no me siento mal por ello y no me creo mejor madre por salir a la calle con un arsenal de medicamentos, como si fueran imprescindibles para la supervivencia de mis hijos, o por no ir a urgencias en cuanto escucho un simple coff coff; prefiero observar y ver si va más allá, aplicar métodos caseros como la cebolla abierta, los baños de vapor y la ingesta de líquidos para mantener la hidratación, y dar medicamentos solo cuando es estrictamente necesario. Y estoy tranquila porque mis hijos, sin medicamentos y sin vivir en la consulta del pediatra, no están enfermos empalmando una y otra infección desde el mes de septiembre, como sí les sucede a otros peques que conozco.

Iván pasó una época empalmando resfriados y bronquitis, tomando todo tipo de medicamentos y tras lo cual vinieron meses de tratamiento preventivo durante los cuales siempre tenía algo. Desde antes del verano pasado no ha vuelto a tomar un medicamento, me negué a seguir dándole el tratamiento preventivo de la bronquitis porque Iván odia tomar medicamentos y es un momento realmente malo, de gritos y peleas, y ya estaba harta de hacerle pasar por eso sin necesidad. En pleno verano, días antes de dar a luz a Antía, cogió una amigdalitis de la que nos dimos cuenta por la alta fiebre, tardamos dos días en ir al médico porque en la playa no hay tanta facilidad para las citas, nos recetaron el antibiótico, antiinflamatorio y antipirético (clamoxyl, dalsy y apiretal); casualmente la fiebre empezó a remitir, el dalsy le aliviaba las molestias y en un par de días se había ido la amigdalitis sin necesidad de aplicar el antibiótico. 
En septiembre fuimos al pediatra a hacer una revisión y, estando perfectamente, me recetó de nuevo el tratamiento preventivo para la bronquitis, pues ya empezaba la época propicia y se avecinaba un invierno muy malo. Ni que decir que no se lo he dado y hasta ahora no ha habido la mínima complicación, no se si será casualidad o qué, pero al menos le he ahorrado a mi hijo la tortura de tener que tomarse un medicamento sin una necesidad real.

Creo que no hay que pecar ni por exceso ni por defecto, es decir, ni pensar que no es nada ni ir corriendo a la primera, creo que hay que observar y tratar a medida que los síntomas interfieren en la vida normal de nuestros hijos o supongan una molestia incómoda, y dar medicamentos cuando es necesario. Abusar de los medicamentos no solo puede interferir en el sistema inmunitario sino además acostumbra al cuerpo a ello, con lo que al final nos encontramos que cuando son realmente necesarios no hacen el efecto deseado.
Hay que diferenciar el uso y el abuso, y creo que con los medicamentos se abusa más que se usan. Si vas a la Seguridad Social parece que te recetan lo justo, lo que no es o a veces hasta de menos, si vas a un médico privado sales con un largo listado de medicamentos y te dejas medio sueldo en la farmacia, ¿Dónde está el punto intermedio?.

Tras esto decir que mañana Iván va al cole seguro, incluso tendría que haberlo llevado hoy porque menuda mañanita me está dando. Que todo esto no es más que mi opinión y mi forma de hacer las cosas que, por supuesto, no es una norma general ni un consejo erga onmes, es decir, que cada cual haga lo que crea necesario.

Y sobre todo, que firmo ahora mismo porque todo lo que les tenga que pasar a mis niños sea esto, unas fiebres pasajeras, unos mocos colgantes y unas toses esporádicas. Se que soy afortunada y no quiero hablar demasiado no vaya a ser que me explote en toda la boca...

7 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo... parece que lo haya escrito yo! Mi pediatra además piensa igual que yo, y nunca manda medicinas para febrículas, mocos ni tos. La pediatra que tenìamos antes rs cambio me dijo lo del apirteal antes de las vacunas (y otras lindezas, como dar teta cada 3h, diez minutos de cada, ¡que si no traga aire! jajaja).

    Mi problema es que cuando pasa algo, no puedo evitar sentirme culpable y pensar: y si le hubiera llevado antes al médico? Es que Carlitos está regular y estamos con la incertidumbre de si será grave o no...Por que mi hijo no se resfría nunca, pero en cambio le pasan unas cosas rarísimas que preocupan hasta al que tiene más temple...

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  2. Pues yo también estoy totalmente de acuerdo, excepto con mi hija mayor que hay que tener mucho cuidado con su fiebre.

    Y yo también firmo porque todas las enfermedades sean esos.... vamos que si firmo!!

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  3. Una prima mía también me decía que ella siempre le daba a su niño aspiretal nada más salir de las vacunas.
    A mi no me gusta nada tener que medicar a mi hija, lo hago cuando es necesario pero no "por si acaso", para eso ya estaré yo atenta.
    Un abrazo

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  4. Yo tampoco soy de dar medicinas "por si acaso" aunque en mi caso es mucho más facil porque tener al medico en casa siempre ayuda mucho. Espero que esas fiebres pasen y queden en poca cosa. Un besito

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  5. Pues yo tampoco le doy apiretal antes ni después de las vacunas, a no ser qu etenga fiebre, calro.
    Y en casos como la salida de los dientes, que sí la uso para extendersela por las encías y así la alivia un poquito, pero nada más, solo cuando hay fiebre.

    supongo que a estas alturas ya habrá pasado la fiebre, no? Un besito

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  6. Yo tampoco doy nada si no tiene una fiebre alta, incluso, si el niño ha estado bien, aunque haya estado a 38 no le he dado nada, sólo antes de irse a la cama, para que descansara por la noche (teniendo esos 38 grados). Nosotros tb hemos empalmado unas semanas muy raras en tema fiebre y nuestra conclusión han sido resfriados, los mocos, que como mi hijo se niega a sonarse, cuando tiene muchos le han dado fiebre...Además lo nuestro si que ha sido diagnosticado por la pediatra ya que como te digo, han sido fiebres raras...En nuesstro caso: no fiebre en casa, me llaman a medio día que el niño está en 37'5, ni le doy nada y le baja la febrícula, día siguiente en casa (24h sin fiebre pa ir al cole, son las normas), después de ese día en casa sin ni siquiera febrícula, vuelve al cole y vuelta a empezar, al medio día llamada...Y una de las veces, incluso me echa la bronca por llevar al niño con fiebre al cole!! Mecangontó! Si el niño hubiera tenido fiebre, febrícula o spm (léase una palabrota) no lo hubera llevado!! Pues así desde diciembre...2-3 semanas bueno y la semana siguiente cae una semana de esas...Que hartura!!! Con lo bien que estábamos que llevábamos desde ni me acuerdo sin enfermar...

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  7. Felicidades por compartir toda esta experiencia. Estoy mirando tu caso y los temas pendientes. Te respondo a través de email.

    Un fuerte abrazo,
    Jesús González

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