lunes, 30 de enero de 2012

Cosas que no deberían suceder

Esta mañana íbamos al colegio como la mayoría de las mañanas, corriendo porque se nos echaba la hora encima, esperando que la fila de la clase de Iván aún estuviera fuera. Al acercarnos a la cancela del patio me di cuenta de que algo sucedía, salía una mujer llorando y había mucho revuelo entorno a la puerta de entrada. Todavía estaban las filas de los niños y había un corrillo de madres junto a la puerta, y al mirar detenidamente había un cartel que todas leían y comentaban.

Una de esas noticias que no se deberían dar... Ha fallecido una niña de 4º de primaria, hermana de otra niña de Infantil de 5 años. El cartel emplazaba además a los padres a recoger a los niños a las 12 del mediodía para que los maestros puedan acudir al sepelio. No se qué le ha pasado a la niña porque esta mañana solo había confusión y llantos, escuché que estaba ingresada en el hospital y poco más, pero no dejo de pensar que cosas así no deberían pasar, no es justo que se muera una niña tan pequeña.

No quiero imaginarme a su madre, y por supuesto no quiero ni pensar que me pueda pasar algo así, prefiero desechar ese pensamiento de mi cabeza porque no imagino dolor mayor en la vida que el de perder un hijo.

Esta ha sido una de estas mañanas en las que el tiempo se me ha echado encima e Iván no ha estado muy colaborador. Hemos salido de casa protestando, el niño no quiere andar, no se quiere poner el chaquetón y Mamá está a punto de perder la cabeza y la sombra del castigo planea a nuestro alrededor. De camino al Iván me preguntaba si yo estaba enfadada con él (últimamente le ha dado por preguntármelo cada vez que me pongo algo más seria) y yo le decía que no estaba enfadada pero que tenía que obedecer y ayudar a Mamá, que tenemos que llegar pronto al colegio y no se puede poner así antes de salir. Y relatando que siempre llegamos de los últimos, que ya se va la fila, que esto no puede ser... nada del otro mundo que no le ocurra a cualquier madre cualquier mañana.

Pero tras salir del colegio me arrepentía de cada una de mis palabras. Y no había hecho nada malo, pero tras enterarme de que hay una madre que jamás volverá a recibir un beso o un abrazo de su hija, pese a no haber hecho más que regañar a mi hijo por ponerse pesado a la hora de salir de casa, en ese momento hubiera querido habérmelo comido a besos y abrazos en lugar de regañarlo por llegar 5 minutos tarde al cole. De camino al coche iba con mi niña en el fular abrazada a ella, con el sentimiento de que no querer separarme de ella jamás en la vida.

Y no hago más que pensar que hay cosa que no deberían pasar, y si bien no mandamos sobre la enfermedad y la muerte, es algo que si llega es inevitable, hay situaciones que no se deberían permitir. Y es cuando me acuerdo de Marta del Castillo, o de Ruth y José, y me pongo en el pellejo de esa madre que no puede llevar flores a su hija muerta, y en el de esa madre que no sabe dónde están sus hijos, que ve pasar los días sin noticias de ellos, y no imagino mayor desesperación.

No se cómo se le explica a los niños algo así, y cómo se sentirán los compañeros de clase de esa niña. Hoy es el Día escolar de la Paz y la No Violencia, y en lugar de los actos típicos de estos días muchos niños están llorando a una compañera con la que nunca más jugarán. Hoy no puedo pensar en otra cosa, por más que lo intento...

viernes, 27 de enero de 2012

Mi apoyo a un pediatra comprometido

Una de las cosas para que sirve Facebook es para hacer correr noticias y denunciar situaciones. Ayer leí que un pediatra al que no conozco ni siquiera por el nombre va a ser despedido por los recortes de la Conselleria de Sanitat de la Comunitat Valenciana, el titular del enlace me llamó la atención por ser compartido por muchas blogueras conocidas y no pude evitar leerlo. 

Como digo, no tengo el placer de conocer a este profesional, y hasta ahora nunca había oído hablar de él, ni conocía su nombre -pero bueno, lo mismo me pasó cuando murió Steve Jobs, yo no tenía ni idea de quién era- pero al leer la noticia sí conozco de lo que están hablando, de uno de los apoyos fundamentales que las madres que damos a nuestros hijos lactancia materna tenemos a la hora de padecer algún tipo de malestar, dolor o enfermedad. Este pilar fundamental es la web e-lactancia, a la que tantas veces he recurrido cuando me he encontrado mal o me han recetado algún tratamiento, web impulsada y promocionada por el Dr. José María Paricio.

Profesionales de la medicina y de la pediatría hay muchos, y no pongo en duda su profesionalidad, pero pediatras comprometidos con la lactancia materna, con el contacto piel con piel, no abundan. Por eso me siento obligada a darle mi apoyo a este hombre al que no tengo el placer de conocer pero sin embargo agradezco su trabajo y labor, pues por la parte que me toca me ha facilitado mucho la lactancia; para mí ha sido una tranquilidad total tener dónde recurrir y encontrar información cuando así lo he necesitado, y me parece muy ingrato por no decir poco profesional por parte de un administración pública prescindir de un profesional así por cuestiones de presupuesto, y que por ello muchas madres y niños dejen de disfrutar de su atención y servicio.

Así que esta es mi pequeña aportación, el Dr. José María Paricio tiene todo mi apoyo. Firma aquí en su apoyo.

¡Nuevo PREMIO!

Hace unos días una bloguera tuvo a bien concederme este premio...


Es un premio que agradezco mucho por su enunciado, "Gracias por tu amistad", me siento muy halagada de que alguien que solo conozco a través de las palabras me considere su amiga. Así que Jeza Bel, muchísimas gracias por tenerme en cuenta para este premio, y por regalarme tu amistad.


1.- Elige un momento de tu vida muy importante, solo uno. 
No voy a ser nada original, sin duda el momento más importante de mi vida es el día en que me convertí en madre, el momento en el que abracé a mi hijo por primera vez. Importante, intenso e inolvidable.
2.- ¿Qué lugar del mundo te gustaría visitar y no conoces?
Buff, pregunta harto difícil de contestar porque me encantaría visitar tantos lugares... pero ahora mismo me iría sin pensarlo a Roma, es la espinita que tengo clavada de nuestro viaje de novios, pues por circunstancias tuvimos que anular esa parte del viaje, y tengo muchísimas ganas de completar lo que iba a ser nuestra luna de miel.

3.- Haz un menú con tu comida favorita, 1ºplato, 2º y postre.
Ays, ¡con lo que me gusta comer!, esto me lo tengo que pensar bien, que me gusta casi de todo. Una buena tortilla de patatas, el caldo gallego de mi madre (aunque esto no es para comer después de un primer plato) y no suelo tomar postre, aunque con lo repostera que estoy últimamente me quedo con el bundtcake de chocolate y naranja que hice para nochevieja. 

4.- Si a trabajo se refiere,¿Cual seria tu trabajo perfecto o profesión sin pensar en salarios?
Tampoco voy a ser muy original, el trabajo perfecto es el compatible con mi vida de madre. Siempre me ha encantado todo aquello que tiene que ver con los niños, me encantaría tener una tienda de decoración infantil, con una trastienda donde mis niños pudieran estar conmigo y no tener que depender de nadie para dejarlos.

5.- ¿Recuerdas cuando y porque reíste la ultima vez? Cuéntalo si lo recuerdas.
Cuando tienes un hijo pequeño son muchas las veces que te ríes con sus ocurrencias y trastadas. Y yo, que tengo uno niño de tres años y una niña de 6 meses, puedo decir que al cabo del día son muchísimas las veces que me río. Y ayer me tuve que reír lo más grande con una Ivanada que no voy a contar porque es muy íntima, pero de verdad que creí que no iba a parar de reír.

Ahora toca pasarlo a 5 blogs. Y como el blog va de amistad voy a pasarlo a 5 mamis blogueras que además considero amigas, algunas recientes, otras desde hace ya unos pocos de años, y aquí seguimos.

- A Frikimami, que me brindó su amistad por propia iniciativa, a pesar de ser una bloguera anónima me ha ofrecido la oportunidad de conocerla, y se lo agradezco infinito porque es una tía genial.

- A Ness porque nos conocemos ya desde hace mucho, cuando en lugar de niños teníamos gatos (y ambas seguimos teniendo), porque hemos compartido muchas cosas juntas y llevamos nuestra maternidad casi a la par.

- A Teresa, otra mami gatera que tuve la suerte de conocer cuando a Ness, con la que también he compartido muchísimas cosas, y que no ha dejado de mostrarme su cariño y su amistad una y otra vez, apoyándome cuando me ha hecho falta. Y soy una desagradecida, porque no le he agradecido lo suficente todo los detalles que ha tenido conmigo.

- A Paris, otra mami que tras las lineas de su blog me ha ofrecido su amistad, con la que echo buenos ratitos en el facebook.

- A Esmeraldita, nos conocemos desde hace mucho y gracias a la repostería creativa nos hemos vuelto a encontrar. Gracias a sus cursos, consejos y su tienda de repostería creativa voy a hacerles a mis niños unas tartas preciosas para su cumpleaños.


No os perdáis ninguno de los blogs de estas amigas, que bien valen la pena.


 

martes, 24 de enero de 2012

6 meses de lactancia con mi Pequeña Princesa

Estos primeros seis meses de vida de mi niña están dando para mucho: revivir la experiencia de la materniad, volver a descubrir el mundo a través de sus ojos y, sobre todo, disfrutar de nuevo del placer de amamantarla.

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Mucho han cambiado las cosas desde que mi pequeña nació, ya no es una pequeña indefensa cuya madre se afana en amamantar con esmero; bueno, su mamá sigue amamantándola con esmero, como no, pero ella ya no abre la boca esperando a que el pezón se acerque, ella "ya sabe" y tiene toda la habilidad del mundo para agarrar la teta cual bocata de jamón y metérsela en la boca, la teta es suya y sabe cómo manejarla. 

No puedo negar que darle el pecho a mis hijos ha sido la mejor experiencia de mi maternidad, es algo que disfruto con sumo placer, me encanta ese ratito que tenemos solo para nosotros y la complicidad que se genera. No me imagino mi maternidad sin la lactancia, no me veo sin alguno de mis peques enganchado a mí. Me encanta ver la pasión que en mi hija despierta el ver que me desabotono la camisa o me subo la camiseta, como si de un pedazo de deliciosa tarta se tratara, ver cómo ansía el momento de su teta, cómo mama dando tragos como si hubiera caminado largas horas a través del desierto, y ver la leche caer por la comisura de sus labios. Su mirada cuando se encuentra con la mía, nuestros juegos de manos, su cara de satisfacción cuando ya se ha saciado, son momentos que para mí no tienen precio y que sin duda serán los mejores recuerdos de esta etapa. 

Mucha gente se sigue sorprendiendo de que a estas alturas sigamos con la lactancia; comentarios del tipo "¿pero aún le das el pecho?", "¡pero si eso ya no alimenta!", son parte de mi día a día, aunque debo decir que a estas alturas me traen sin cuidado -realmente nunca me han importado-. Hay otros comentarios que no dejan de sorprenderme, como ese de que tiene que ser un coñazo andar todo el día con la teta liada o tener que darle de comer en la calle, y me hacen mucha gracia porque lo que para mí es un coñazo es tener que andar pendiente de termos de agua caliente, dosificadores de leche ydemás para alimentar a un bebé fuera de casa. ¿Cómo va a ser una lata llevar el alimento de mi hija siempre conmigo, sin necesidad de cargar con trastos?, puedo salir a la calle con la total tranquilidad de saber que siempre que mi hija quiera comer voy a tener alimento disponible, da igual la hora o el lugar, siempre voy a poder alimentarla. Lo mismo que dale el pecho durante la noche, "es que te puedes turnar con su padre" podría ser una manera de verlo, pero para mí sigue siendo muchísimo más práctico darle el pecho cuando lo pide, que no son más de 5 minutos lo que tarda en mamar y volver a dormirse, casi sin hacer ruido, que levantarse a preparar un biberón y tener que esperar a que se lo tome y demás rutinas de un biberón. Tras mi experiencia con dos hijos todavía no acabo de encontrarle las ventajas al biberón. 

A día de hoy seguimos lactando a placer, sin límites, sin metas, disfrutando de cada momento sin pensar que algún día se acabará. Aunque ya vamos probando alimentación complementaria no tengo ninguna prisa, vamos poco a poco porque se que lo principal es lo que yo le ofrezco; así que se toma su papilla de cerales todas las mañanas, poco a poco le doy a probar fruta, y las verduras ya vendrán, a lo mejor la próxima semana, o la siguiente, ya veremos. Mi niña está sana como una manzana -en 6 meses solo ha ido al pediatra a los controles del niño sano-, hiperactiva, espabilada, feliz, y eso es lo realmente importante; yo no me acuerdo de la báscula, me da igual el peso en gramos porque yo miro a mi niña y la veo estupenda, así que no puedo estar más tranquila.

No se lo que durará nuestra lactancia, como digo no me pongo metas y seguiremos disfrutando mientras las dos queramos, pero se que a día de hoy me siento plena y feliz de poder darle a mi hija lo mejor de mí.

domingo, 22 de enero de 2012

Platero e Iván... y los libros de mi infancia

"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro."

PhotobucketHoy hemos vuelto a la biblioteca, hacía tiempo que no íbamos entre una cosa y otra, pero Iván tenía muchas ganas de ir así que no lo he querido dejar esperar más. 
Se nota que estamos en la tierra de un poeta universal, Juan Ramón Jiménez, y por eso la sala infantil de la Biblioteca Pública de Huelva está presidida por la más famosa y entrañable figura de toda su obra, el burrito Platero. Y allí, junto a él, le hemos contado quien es y por qué es tan importante y Papá, que aún recuerda de memoria algunos los versos de tan conocida obra, se los recitó; aunque este Platero, lejos de ser algodón, es la mar de achuchable y dan ganas de subirse a su lomo, con lo grandote que es. 

Reconozco que yo no he leído esta obra, aquí es lectura obligada por razones obvias, en mi caso teníamos a Rosalía de Castro, Castelao o Valle-Inclán, y confieso que Juan Ramón Jiménez nunca ha sido santo de mi devoción, pese a que fue tema de COU y Selectividad.

No hemos estado mucho tiempo ya que la logística de salir los cuatro todavía no está lo suficientemente optimizada como para llegar temprano a los sitios; ha sido una horita corta, y nunca mejor dicho, pues en seguida nos dio la hora del cierre e Iván lloraba porque no se quería ir, pero le hemos prometido volver esta semana, alguna de las tardes, y echar más tiempo allí. Aún así la hora que estuvimos dio para bastantes cosas, entre ellas leer un  libro de gatitos que descubrimos en la anterior visita y que le encantó, ojear un libro sobre el universo, ya que a Iván le fascina todo lo que tenga que ver con los planetas, y hacernos socios, que es lo que me quedaba pendiente.

Yo era socia en mi época de estudiante, allá por el pleistoceno medio, cuando los carnets eran de cartulina con una foto pegada y los ordenadores eran un mero sistema de almacenamiento de datos. De aquella época solo quedan los libros, los arcaicos ordenadores han dado paso a avanzados sistemas informáticos en red, por lo que mi carnet de socia estaba más que caducado, no lo dudo. Le he explicado a Iván que va a tener un carnet propio y que con él puede llevarse los libros que más le gusten a casa, pero que tiene que cuidarlos mucho y devolverlos en unos días para que puedan leerlos otros niños, y parece que el sistema le gusta. Estaba como alucinado, allí en una sala tan grande y con tantos libros, "¡Puedo llevarme un libro y leerlo en mi casita!", "Sí cariño, puedes llevarte el libro que quieras que Mamá te lo va a leer, y cuando lo acabemos lo traemos y si quieres te llevas otro", adiviné en su cara la fascinación de poder disfrutar de todos esos libros.

Todo esto me trae muy buenos recuerdos de mi infancia. Siempre me han gustado mucho los libros -aunque desde hace tiempo no leo ni la octava parte de lo que quisiera-, fui muy precoz en la lectura y muy afortunada al tener una abuela que me lo compraba todo. Recuerdo con apenas 3 ó 4 años mi Biblioteca de los Jóvenes Castores con esa estantería roja que traía para ordenarlos; La colección de "Dime", esos maravillosos tomos rojos que te contaban el porqué de las cosas (Dime cuéntame”, Dime cuándo ocurrió”, “Dime dónde está”, “Dime quién es”, “Dime cómo funciona”); recuerdo una colección de cuentos de Disney cuya portada era un dibujo simulando un fotograma de la película, y allí conocí las historias de Mowgli, El pequeño Hiawata, Bernardo y Bianca, Cenicienta y otros tantos personajes... Recuerdo mi infancia llena de libros, pues mi abuela tenía un amigo kioskero y todas las colecciones que recibía acababan llenando las estanterías de nuestro salón, y afortunadamente todas eran para mí. No me cansaba de leer, lo mismo un cuento de "La bella Durmiente" que un tomo de la enciclopedia "Las siete maravillas del mundo". Mi curiosidad era ilimitada, y uno de los recuerdos más significativos que tengo es el del día que abrí "El libro de la vida Sexual" del Dr. López Ibor y vi por primera vez fotos de un parto real, me fascinó. Siempre he querido saber, siempre lo he preguntado todo, y cuando mi familia no respondía a mis preguntas buscaba mis respuestas en los libros.

En mi pueblo no había biblioteca pública porque había sido destruída en un incendio, hasta que rehabilitaron un antiguo edificio y por fin inauguraron la que hoy es la biblioteca municipal. No recuerdo el año, pero supongo que sería entorno a 1987, año arriba, año abajo; me entusiasmó el hecho de saber que había un lugar lleno de libros, donde sentarme a leer tranquila todo lo que me apeteciera, y fui de las primeras socias. Recuerdo que no me acompañó nadie, era una época en la que una niña de 8 años podía andar sola por las calles del pueblo sin los temores de hoy en día, era verano, y desde que me hice socia durante ese verano iba todas las mañanas, sin faltar ni una, me perdía entre los libros de la zona infantil y me pasaba horas eligiendo, leyendo, cambiando, ojeando... ¡Era feliz!. Y durante el curso iba por las tardes, después del colegio, y allí hacía mis deberes y trabajos, tranquila de saber que todo lo que necesitara para mis estudios lo tendría allí.

Muchos de los mejores momentos de mi infancia los he pasado entre libros y en la biblioteca, y no espero que mi hijo sea igual pues es algo que tiene que salir de uno mismo, pero sí intentaré darle todas las oportunidades posibles; ojalá pueda disfrutar de esta afición tanto como yo lo hice en mi niñez, y no dudaré en compartir estos momentos tanto como nos sea posible.

jueves, 19 de enero de 2012

Mi Pequeña Princesa cumple 6 meses

¿Me repito demasiado si digo que no me puedo creer que mi niña crezca tan rápido?. Seis meses ya, ¡seis meses!, qué lejano veo mi embarazo y hace mucho que mi niña ya no es un bebé recién nacido. Sigue siendo un bebé, sí, pero camino ya de una niña, con muchas cosas por aprender pero muchas ya aprendidas.

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A pesar de ser mi segundo bebé me sigue fascinando ver cómo va descubriendo cada cosita, es como si fuera la primera vez que lo vivo, y es una sensación maravillosa. Disfruto lo mismo con cada una de sus sonrisas, haciéndole gracias para escucharla reír a carcajadas con una risa que es el remedio de todo los males, como viéndola dormir, con su carita plácida, desbordando paz y tranquilidad. Pero sobre todo me encanta sentir cómo para ella lo soy todo, cómo se le ilumina la cara cuando me ve, cómo me echa de menos cuando no estoy, cómo quiere estar conmigo siempre, soy egoísta al querer serlo todo para ella pero lo confieso, me encanta que sea así. 

Siento cada día que tengo que dejarla para irme a trabajar, pero ella me recompensa esa ausencia con creces cuando llego a casa; mientras no estoy se mantiene tranquila y paciente, pero en cuanto me escucha o me ve llegar se agita de alegría moviendo los brazos y las piernas sin parar, me mira con esos preciosos ojos que tiene y sonríe sin cesar porque ya estoy aquí, y si tardo en acercarme más de lo que su paciencia alcanza entonces rompe a llorar para dejar claro que me está esperando. Y yo me acerco, la cojo, la abrazo, la beso y nos sentamos a disfrutar nuestro ratito de teta que con tanta ansia ha esperado.

He notado un cambio físico muy grande en ella, la veo más niña, más mayor, ya no tiene esa carita de bebé delicado e indefenso. Está grande y rellenita, a pesar de que es peso pluma pues aún no llega a los 6 kg, ni falta que le hace porque a falta de peso tiene una energía y una vitalidad increíbles. Está muy espabilada, me sorprende cómo hace ya semanas que se mantiene sentada y se concentra en pequeñas tareas como quitarle los calcetines de los pies a su hermano o alcanzar cualquier cosa, llámese paquete de toallitas o mando a distancia, que se encuentre en su radio de acción. No se mantiene pasiva sino que siempre busca qué hacer-tocar-coger-morder-agitar-tirar, le encanta todo lo que haga ruido, y por supuesto cualquier cachivache casero es mejor que sus innumerables juguetes. Se arrastra como un gusanito, si algo le llama la atención intenta ir a por ello, sus gorjeos y canturreos son cada vez más constantes, sonoros y replicantes, quiere llamar la atención, reacciona ante el mínimo estímulo y no deja escapar nada.

Tiene mucho genio y carácter, cuando está despierta no para quieta y como le quite algo que le interese (como el móvil) o no consiga lo que quiere, se enfada y protesta enrabietada, prefiere los brazos de Papá y Mamá a la hamaca o el parque y si después de un ratito de brazos la soltamos, no tarda nada en hacer pucheros y protestar para que no la dejemos; salvo que pongamos los Cantajuegos, entonces podemos dejarla donde queramos porque se embelesa con las canciones y los colores.

Siendo sincera, creo que va a ser una bichilla de las buenas; tiene buen ejemplo de quien aprender, está atenta a todo lo que su hermano hace, le encanta jugar con él, lo mira con admiración y aguanta estoicamente cada uno de sus embistes, que no son pocos. Hay que ver la resistencia y la paciencia que tiene la pobre, Iván la quiere con locura pero aplica eso del "como te quiero te aprieto" y tenemos que estar muy pendientes porque a veces hasta que le da un tortazo no se queda tranquilo, por mucho que intentemos evitar que lo haga. La quiere mucho, sí, pero a la vez la ve como una invasora, pues sabe que me tengo que repartir entre los dos, y eso no lo acaba de llevar del todo bien. Para esto solo nos queda paciencia y mucha mano izquierda, alguna vez llegará el día en el que no haya tanta diferencia entre ambos, puedan jugar por igual y espero que entonces todo sea más sencillo.

Como no, seguimos con la lactancia materna sin ponernos límites y fechas, ambas la disfrutamos muchísimo y no hay motivo para no seguir haciéndolo. Poco a poco iremos introduciendo la alimentación complementaria, ya toma cereales con total normalidad y estos días probaremos qué tal nos va con la fruta, aunque es algo que ni me preocupa ni me supone ninguna prisa.

Así que tengo sentimientos encontrados, la maravillosa felicidad de ver como mi niña crece y aprende cosas nuevas, y la nostalgia de saber que mi bebé se pierde en el tiempo y ya no recuperaré esos momentos. Pero no hay nada comparable a ver que algo que ha salido de ti cambia de una manera tan asombrosa y pronto, por circunstancias poco deseables resumidas en un ERE, podré ser mamá a tiempo completo y así disfrutar a tope de mi niña y no perderme ni uno de sus avances.

martes, 17 de enero de 2012

Nace "Huelva Crece", la primera Asociación de Crianza en Huelva

Desde hace ya algo más de 4 años las mamás de Huelva tenemos la suerte de contar con HUELVA LACTA, un grupo de apoyo a la lactancia materna que a día de hoy ya es asociación, y que gracias al compromiso de las matronas que allí acuden dan apoyo, consejo y soporte a todas aquellas madres que deciden dar el pecho a sus bebés.

En las reuniones del grupo y, a medida que los bebés crecen, son muchas las dudas que surgen al margen de la lactancia materna y que caminan de la mano del propio crecimiento, temas como la incorporación al trabajo, la alimentación complementaria o el sueño, entre otros. Temas en los que no solo las matronas nos han aportado su profesionalidad, sino que las mismas madres, con nuestra propia experiencia servimos de apoyo a otras que atraviesan etapas que, o bien compartimos, o bien hemos superado.

Tras ver que nuestros peques crecen y que hay muchos temas de la crianza que nos siguen preocupando y generando dudas, una de  las mamis se ha puesto manos a la obra para echar a andar un precioso proyecto, como en su día lo fue HUELVA LACTA, para que todas las mamis y peques tengamos un hueco, no solo las que necesitan apoyo en la lactancia materna.

Y así nace HUELVA CRECE como Asociación de Crianza, para responder a todos esos temas que surgen a parte de la propia lactancia materna; ya que los niños crecen y la asociación de lactancia debe cumplir su papel primordial, asesorar a madres lactantes, para así no solapar las reuniones con otros temas que sí tienen que ver pero no es lo mismo. 

Si eres madre y quieres compartir tu experiencia con nosotras, tienes dudas sobre cualquier aspecto de la crianza de tu hijo, o simplemente necesitas sentirte escuchada, no dudes en acudir a HUELVA CRECE, pues seremos muchas las madres que allí estaremos para darnos consejo y apoyo las unas a las otras. A veces un poco de terapia de grupo al margen de nuestro círculo habitual y lejos de consejos no deseados es una estupenda vía de escape.

Las reuniones tendrán lugar los segundos viernes de cada mes y, al igual que las del grupo de lactancia, en el Edificio de La Gota de Leche. Este próximo viernes 20 de enero será la priemra reunión y así estrenaremos la que será la primera asociación de crianza en Huelva, y yo estaré allí para compartirlo con todo papá y mamá que quiera acercarse.

jueves, 12 de enero de 2012

Crónica de una mañana de catastróficos infortunios



De cómo ser madre y no morir en el intento. Ayer viví una de esas mañanas en las que Murphy dejó caer todo el peso de su cómica ley sobre mí, en las que ya es imposible que pueda pasar algo más, pero que afortunadamente, gracias al ingenio y a la agudeza de una servidora, al final acaba bien.

Mis mañanas son bastantes ajetreadas, ya que tengo que prepararme yo para ir a trabajar, y a los dos peques, uno para ir al cole y la otra para dejarla con mi madre. Procuro dejar preparado la noche anterior todo lo posible: la ropa del colegio y la mochila del niño, la bolsa con las cosas de la niña, mi uniforme y mi comida, con lo que por la mañana me queda ducharme y vestirme, darle el desayuno y vestir a Iván y ya lo último levantar a la nena, abrigarla y colgármela en el fular.
 
Tengo que salir de casa de tal manera: la niña en el fular, Iván de la mano, y yo con mi bolso, la bolsa de la niña y la bolsa de la comida, en ese momento desearía ser mamá pulpo para tener 8 brazos y dar abasto con todo. El caso es que siempre se me olvida algo, y ayer fue el remate...

Salgo de casa bien pertrechada, llamo al ascensor, cierro la puerta intentando que el gato no se fugue y de repente...”¡Mierda, me he dejado el chaquetón dentro!, y las llaves las tengo en la bolsa del carro... ¡y la bolsa del carro está en el maletero del coche!, ea, pues nada, me voy a pelar de frío... pero no pasa nada, en casa de mi madre tengo chaquetones guardados”; abro la cremallera del bolso donde guardo las llaves del coche, meto la mano, no las palpo... “¡Mierda, las llaves del coche ¡están en el bolsillo del chaquetón!, ¡Y AHORA QUÉ COÑO HAGO!”. Se me pasó de todo por la cabeza, porque allí me veo sin llaves para entrar en mi casa y sin llaves para abrir el coche, y yo con el niño en una mano, la niña en el fular, sin chaquetón, eran las 9 de la mañana, tenía que dejar a la niña con mi madre que vive en la otra punta de la ciudad, y las 10 entrar a trabajar.

Como allí no arreglaba nada me fui a llevar a Iván al cole, y de camino pensaría qué hacer para dejar a la niña con mi madre y llegar a tiempo al trabajo. Se me ocurrió llamar al trabajo para decir que no iba aunque me quitaran un día de vacaciones, pero sin llaves ¿qué iba a hacer con la niña en la calle?; luego pensé en el padre de una compañera de Iván que es amigo de Papá, lo mismo me podía acercar y tenía silla en el coche para llevar a la peque, pero no coincidimos; el autobús inviable, no me daba tiempo, así que el último recurso era coger un taxi. Se que los servicios de transporte público no tienen obligación de llevar sistemas de retención infantil, y valoré llevar a la niña en brazos, pensado que en ciudad es raro que se produzcan accidentes con taxi.
No me quedaba más remedio, tenía que llegar al trabajo, así que finalmente llamé a un taxi y en 7 minutos estaba en casa de mi madre. 7 minutos cobrados a precio de oro, por cierto, porque la carrera fueron 7,04€, a euro por minuto, debe ser que vivo en la capital del reino y aún no me he enterado. No voy a hablar de lo que me dolió el sablazo, descarté coger otro taxi para ir a trabajar.

Ya en casa de mi madre tenía el tiempo cronometrado, escasos 10 minutos para desayunar, darle el pecho a la niña y salir corriendo para ir a trabajar, objetivo que pude lograr, para mi sorpresa. Intenté llamar a una compañera de trabajo que vive cerca de mi madre pero no tenía su teléfono, llamé a otra compañera para que me diera el teléfono de la primera pero no me lo cogía, llamé a otro compañero que también vive cerca pero tampoco me respondió, así que solo me quedaba decidir si ir andando (un buen paseo, por cierto) o en autobús, que dudaba poder coger porque no conozco los horarios.
Cuando ya estaba emprendiendo el camino para ir andando y, si pasaba de casualidad algún autobús, cogerlo, volví a llamar a mi compañero y esta vez sí me respondió, me recogió en casa de mi madre y al final llegué al trabajo antes que cualquier otro día. Y como no, me tuve que volver a casa en autobús.

Y es que por mucho que quiera abarcar y poder con todo, reconozco que no puedo, por mucho que provea y disponga, siempre se me olvida algo, porque basta que a última hora Iván me entretenga más de la cuenta para que pierda la concentración y se me despiste algo. Me está costando mucho adaptarme a trabajar con los dos niños, porque a las 8 de la mañana estoy yo sola con ellos y tengo que hacerme cargo de todo, y cuando llego a trabajar lo hago cansada y estresada porque ya llevo a las espaldas 3 horas de trabajo y prisas.

Nadie dijo ser madre fuera fácil, aunque pueda parecerlo porque es más agradable contar las cosas buenas que las malas. Mis mañanas son muy estresantes, no hay un día que no me olvide algo (hoy me he venido sin pendientes y he tenido que volver a casa porque me había dejado el móvil) y cuando llego a casa por las tardes y veo todo lo que hay que limpiar y recoger me entra una pereza enorme, porque solo quiero sentarme en el sofá con mis niños e intentar descansar lo que pueda.

Aún así debo decir que me siento orgullosa de mí porque, pese a los infortunios, me he demostrado que tengo la capacidad de reaccionar rápido y salir del paso de manera airosa, aunque con ello me arriesgue a que un día de estos me de un infarto. Y es que no soy una supermamá.


martes, 10 de enero de 2012

5 meses y medio... ¡Probando la cuchara!

En esto de la lactancia materna me gusta seguir las recomendaciones e indicaciones de profesionales y expertos en el tema y mi intención, al igual que con Iván, es la de mantener una lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, como así indican la Organización Mundial de la Salud o la Asociación Española de Pediatría.

Pero también pienso que, en ocasiones, pese a las recomendaciones, consejos y demás, hay que tener en cuenta nuestro sentido común y hacer aquello que creemos que es correcto. Y en esa tesitura es en la que me encuentro ahora mismo, en la de no seguir a raja tabla una recomendación porque mi sentido común me dicta hacer otra cosa.

En este caso, se trata de la introducción de la alimentación complementaria. Yo no tengo ninguna prisa en hacerlo, pero creo que es el momento debido a las costumbres que está adquiriendo Antía. Y es que, como decía alguna entrada atrás, las horas que yo estoy trabajando no come absolutamente nada, aunque es de recibo decir que se ha compensando y ha cambiado las tomas de la mañana por las nocturnas. A pesar de seguir comiendo, alimentándose, creciendo sana y feliz, he querido probar a introducirle los cereales por la mañana para intentar que coma algo durante las horas en las que estoy trabajando y así no pase tantas horas sin comer.

Los primeros días de mi incorporación al trabajo me sacaba mi propia leche que, para mi disgusto, acababa en el fondo del fregadero al no querer tomársela, por lo que dejé de sacármela porque era leche materna y tiempo perdidos. Decidí comprar leche de fórmula para seguir intentando que tomara algún biberón, prefiero tirar leche comercial a mi propia leche, pero se ve que a Antía lo que no le gusta es el biberón, así que aprovechando que esta semana pasada he estado de días libres en casa pensé en probar a darle directamente la cuchara.

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El resultado has sido fantástico. Pese aunque tiene un leve reflejo de extrusión y las primeras cucharadas echaba la lengua hacia fuera, lo cierto es que poco a poco ha ido comiendo (con alguna que otra pedorretilla) y se ha tomado bastante papilla, con cara de gustarle. Así que superada esta primera prueba, hasta que se vuelva a quedar con la abuela seguiremos con la teta porque mientras esté yo con ella no hay necesidad de otra cosa; pero al menos me quedo tranquila sabiendo que puede comer algo mientras yo estoy trabajando.

Hemos probado los cereales de Nutribén, yo no tengo nada en contra de los cereales comerciales ni de las papillas espesas y plastosas, de hecho guardo muy buen recuerdo de ellas porque fueron mi desayuno favorito hasta ya bien grandecita. A Iván también le ha gustado mucho la papilla de cereales desde que empezó a tomarla, ha desayunado papilla hasta este verano que probó el colacao, así que yo tengo una experiencia estupenda.

Se ve que Antía va a seguir la estela de su hermano, la de no probar el biberón y usar directamente a la cuchara, menos mal que solo he comprado un par de biberones y de los baratitos, que usaré como hacía con Iván para calentar el agua. Eso sí, la toma de papilla será solo por las mañanas, el resto del día y de momento hasta los 6 meses seguirá siendo teta a tiempo completo, y a partir de los 6 meses le iré metiendo otras cosillas pero sin prisa, conforme vaya viendo; y de momento esa toma, la papilla, está siendo un éxito, porque me cuenta la abuelita que cada vez se la toma mejor sin echar nada afuera, está claro que la cuchara le gusta mucho más que el biberón.

Y al margen de las comidas debo decir que mi niña es un amor (nada que no haya dicho antes, ¿verdad?), tengo ese extraño sentimiento de haber dejado a mi bebé detrás porque está espabiladísima, es increíble como siendo tan pequeña intenta hacer ya tantas cosas por sí sola. Y yo quería que fuera bebé un poco más, pero en contra de mis deseos esta niña está creciendo a un ritmo frenético, aunque es una maravilla verla crecer y volver a descubrir la vida a través de sus ojos. 

Ya no es un bebé que se mantiene sentada a la espera, pasiva, no... Lo quiere todo, si la siento en el sofá intenta llegar a aquello que le llame la atención, se estira, intenta agarrar lo que sea con las manos, si está lejos intenta gatear aunque solo logra arrastrarse como un gusanito, es muy activa y no se conforma con estar sentada y observar. Tiene mucha fuerza, es capaz de coger el paquete de toallitas y levantarlo con una sola mano, y es su favorito, supongo que por el ruido que hace, así que el paquete de toallitas es su máximo objetivo cuando lo ve cerca. Habla por los codos, se puede pasar largos ratos hablando ella solita con sus gorjeos y grititos, intenta llamar a los gatos, intenta llamar a su hermano, a veces parece que se enfada porque no puede comunicarse como quisiera, tengo la sensación de que es una niña mayor encerrada en el cuerpecito de un bebé porque intenta cosas que todavía no le corresponden.

Lleva un par de semanas con toda la zona del pañal muy irritada, se molesta al ratito de hacer pipí o caca y aunque tarde cerocoma en cambiarle el pañal ya tenemos la zona cero hecha cisco, estoy todo el día con la cremita en mano y la pobre tiene que pasarlo fatal. Con Iván no tuvimos problemas de escozor del pañal, aunque claro, si lo comparo con su dermatitis atópica casi mejor que me quedo con el tema del pañal, que es más fácil de tratar. No se si se deberá a los dientes, nunca he creído demasiado en la relación culete escocido-salida de diente, cierto es que se lo lleva todo a la boca y babea mucho, pero hasta que no vea un diente no me lo creeré, y de momento por mucho que miro ahí no hay nada.

Y además de espabilada está simpatiquísima, como siempre, en esto se parece mucho al hermano porque, al igual que él, va siempre alegre y quien se acerca dedica una sonrisa, una carantoña. Además llama mucho la atención porque tiene los ojos tan grandes, tan abiertos, tan bonitos, que la gente se deshace en piropos, y a la madre se le cae la baba cosa mala. El día antes de la cabalgata de Reyes íbamos paseando por un centro comercial, ultimando compras, Antía feliz en el fular y claro, llama mucho la atención ver a una mami con un bebé pegado, así que sin quererlo éramos el centro de atención de la gente que nos rodeaba, sobre todo porque además del típico "ays mira qué graciosa ahí pegada a su madre" esta niña desplegaba toda su gracia, encandilando a la gente, "¡pero qué simpática es, mira cómo se ríe!".

Sin duda esto es lo mejor de ser madre. Se que tengo la tremenda suerte de haber tenido bebés de fácil crianza, y eso ha hecho que los disfrute muchísimo y que no quisiera que el tiempo pasara para que durara un poco más. Pero crecen y dejan de ser bebés, no siempre todo es tan fácil, a veces nos desquician, otras nos desesperan, nos dan las mayores alegrías y los peores sufrimientos... Pero una sonrisa, solo una sonrisa, hace que nos olvidemos de todo lo malo y veamos el lado positivo de la vida.

sábado, 7 de enero de 2012

¡Han venido los REYES MAGOS!

Qué momentos más mágicos, sin duda el 5 y 6 de enero son los días más especiales del año, pues no hay nada comparado con la cara de ilusión de los niños.

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La tarde del día 5 comenzó muy tempranito, pues a eso de las 15.15 horas ya se escuchaban en mi casa los tambores del cortejo real. La cabalgata parte de mi barrio así que mientras yo acababa de arreglarme con Antía, Papá e Iván bajaron para ver la salida y ser  los primeros en saludar a Sus Majestades; estaba todo el barrio en la calle, hacía una temperatura envidiable -23º nada menos- y los niños estaban ansiosos por que comenzara la fiesta, aunque Iván fue algo más protagonista porque fue entrevistado por un equipo de la televisión local, contestando a las preguntas que le hacían con todo su desparpajo aunque su mayor interés estaba en saludar a Sus Majestades y coger los primeros caramelos.

La siguiente parada era en casa de unos amigos donde nos reuníamos toda la pandilla de papis y mamis, el objetivo era ir a la cabalgata todos juntos y ver qué nos dejaban los Reyes en la casa mientras tanto. Por allí la cabalgata pasó rápido pero hicimos acopio de un buen puñado de caramelos, e Iván disfrutó de lo lindo con sus amiguitas (de momento salvo él y un bebote de 3 meses, todas son niñas). Yo iba con Antía en el fular, como no, ¿A quién le apetece andar con un carrito de bebé entre la multitud?, con cuidado de que los caramelos no le hicieran daño, y mi niña estaba encantada con los ojos abiertos como platos, señalándolo todo, soprendida, y con una sonrisa de oreja a oreja, "Ohhhhh, Ohhhhhh". No le asustaba la música ni el golpe de los tambores, el tremendo jaleo la animaba y no paraba de mirar a todos lados, no sabía qué estaba pasando pero no quería perdérselo.

Tras pasar la cabalgata subimos a merendar y, mientras los Reyes Magos tiraban caramelos, los Pajes Reales habían dejado allí muchos regalitos, nos fuimos bien cargados a casa. A Iván le trajeron un coche teledirigido, la furgoneta de Jungla sobre Ruedas, una pizarra magnética de Cars, un mapa interactivo de Cars y un juego educativo con bolígrafo interactivo de Pocoyó; Antía también fue muy afortunada, pues le dejaron su primer bebé muñeca, un mordedor, un broche para el chupete que es una mariposa con sonidos, una ranita con sonidos y luces, un peluche con su mantita y un conjuntito de falda y jersey de Benetton. Mamá y Papá también nos fuimos con nuestro detallito del amigo invisible, un juego de ajedrez, damas y estrella china para Papa y una chaqueta de lana para mí. Y como no, merendamos el primer trozo de roscón de Reyes, en compañía de los amigos y con las primeras risas y las correspondientes peleas por los juguetes de los niños. ¿Por qué será que por mucho que los Reyes atinen con el regalo deseado, los niños siempre quieren lo que tienen los demás?.

Siguiente parada, de nuevo la cabalgata, en otro punto de la ciudad y en compañía de los abuelos maternos. Veníamos de ver la cabalgata en plena tarde, con el sol luciendo y una temperatura envidiable, y ya había anochecido y en ese lugar hacía más frío y mucho viento, pero todo fuera por ver de nuevo la fiesta con los abuelitos. Iván quiere con locura con su abuela y no se separaba de ella, y de nuevo saludó con muchísima ilusión a cada uno de los personajes que pasaban y pedía caramelos a los Pajes y a los Reyes Magos, "¡¡¡eh, aquí, aquí!!!!".
Al ser una zona más concurrida y tradicional había muchísima más gente en la calle, el cortejo real pasó más despacio y pudimos disfrutarla más (aunque he de decir que debemos tener una de las cabalgatas más feas y cutres de toda España, menos mal que los niños se conforman con poco...). Pocoyó, Bob Esponja, Dora, Los Pitufos, los personajes favoritos de nuestros peques pasaban saludando y tirando confetti.

Y ya la última parada del día, en casa de la Tita, para cenar y esperar a ver si allí los Reyes dejaban algo más. La noche del día 5 es tradición celebrarla en la familia de Papá, pues la Abuelita Trini que ya no está cumplía años el día 4, el Tito hermano mayor de Papá cumple años el día 5 y siempre lo han celebrado cenando por todo lo alto y recibiendo los regalos esa misma noche. Los niños están muy nerviosos y apenas quieren permanecer sentados sabiendo lo que les espera, así que lo de cenar tranquilos es algo que en rara ocasión se produce, pero ¿cómo estar tranquilo sabiendo que en cualquier momento, sin darnos cuenta, los Reyes Magos nos habrán dejado sus regalitos?.

Iván estaba ya muy cansado, no había dormido siesta y se suele poner muy pesado con el sueño, así que estaba revolucionado hasta que me senté con él en el sofá y se quedó dormido. Pero tardamos poco en despertarlo, aún estábamos masticando la carne cuando un sonido nos alertó de algo... venía del sótano... ¿Qué será? Los niños bajaron corriendo y ¡SIIIIIIIIIII, habían llegado los Reyes!. Este año Sus Majestades debían tener más tarea de la cuenta y no pudieron venir personalmente, pero eso no importó porque los niños estaban encantados rompiendo papel de regalo y deshaciendo paquetes. Este año pensamos que quizás era buena idea que no hubiera Rey Mago porque llevamos muchos años haciéndolo de esta manera y la costumbre hace que se pierda el factor sorpresa, así que descansamos para que el próximo año se sorprendan de nuevo.

Nos fuimos a casa bien cargaditos, Iván fue muy afortunado y le trajeron la pista de Hockey de Cars, la granja de Lego, un conjunto de vehículos de salvamento y su tan ansiado Woody, que esperaba desde la llegada de su hermanita; Antía no fue para menos y a ella le trajeron  una Pitufina, un muñeco Albert con su mochilita, un juguete blandito para la trona y dinerito para comprar un parque de juegos, cosa que despacharemos en breve. Papá y yo también tuvimos nuestro regalito, dos juegos de la Xbox para él y un juego de delantal y guante de horno del Monstruo de las galletas y un libro de recetas de chocolate para mí. El maletero del coche iba cargado hasta arriba, no teníamos manos suficientes para llevar tanta bolsa, y me temía que el trastero que tanto pedí a los Reyes este año tampoco iba a ser.

Cuando llegamos a casa Iván estaba muy emocionado, quería jugar con todo y a pesar del sueño no se quería ir a domir, pero tras dejar un vaso de agua y galletitas a los Reyes me metí con el en la cama y se durmió en el acto, momento que aprovechamos para dejarlo todo "preparado", pues aún faltaba que Sus Majestades pararan en nuestra casa durante la noche.

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Nos fuimos a dormir y no tuvimos prisa por levantarnos, Iván no se despertó hasta las 10 de la mañana y otra vez había allí un montón de regalos por abrir, aunque le costó quitarse las legañas de los ojos y espabilarse un poco. Los regalos no estaban envueltos (salvo uno) así que directamente abrió las cajas, queriendo probarlo todo, y queriendo además coger y jugar con todo lo que le habían traído el día anterior, que también estaba tras el árbol.

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Los Reyes fueron generosos y le trajeron un juego de escritura interactiva, un mapa mundi interactivo, una cámara de fotos de Toy Story, un par de libros de colorear de Van Gogh y Gaudí y una colcha para la cama de Cars. Sí, este ha sido el año de Cars, me temo que ya se cómo tendremos que decorar la habitación dentro de poco... 
Antía tardó algo más en despertarse y cuando lo hizo la senté en mi regazo e Iván ayudó a abrir sus regalos, que sí estaban envueltos, y se encontró con un gusanito con sonidos, unas llaves para morder y una muñeca que da besos, y como está tan espabilada no tardó en querer coger, tocar, morder y probar todos sus regalitos. Pasamos una mañana muy entretenida abriendo cajas, quitando bridas y enganches, desatornillando compartimentos de pilas, plegando cartones, montando juguetes, y todo ello con Mary Poppins en la tele de fondo. Una mañana de Reyes PERFECTA.

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Al ratito llegó el padrino de Iván con otro regalito, esta vez una fábrica de plastilina que a Iván le encantó, y aún nos queda un regalito por recoger, el de la madrina. Por suerte este año todos los juguetes son apañados en lo que al concepto espacio se refieren, pues son juguetes poco voluminosos y fáciles de guardar, algo que agradezco pues la capacidad de almacenaje de nuestra casa es limitada. Juguetes variados, prácticos, entretenidos, un poco de ocio y diversión y a la vez un poco de educación y aprendizaje, ha estado muy repartido y creemos que ambos los van a disfrutar mucho.

Luego nos fuimos a comer con los amigos y a jugar un ratito al parque, aprovechando el espléndido día de Reyes que hizo; acabamos derrotados después de dos días tan intensos y con tantas emociones, Iván se durmió apoyado en mí mientras jugaba sentado en el sofá, el cansancio le pudo y durmió del tirón hasta esta mañana, seguro que soñando con sus nuevos juguetes.

Papá y yo nos esperaremos, ya que le hemos pedido a los Reyes una tele nueva que la que tenemos está ya viejecita y fallando mucho, aunque va a ser un regalo para toda la familia. Cada año que pasa son menos los regalos personales que recibimos, pero a mí me hace tanta ilusión esperar y abrir los regalos de mis hijos que me da igual lo que me traigan a mí, no hay nada mejor que ver a mis hijos embargados por la emoción, felices entre tanto regalo.

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Este ha sido un gran año de Reyes, el primero con mis dos peques, y presiento que conforme pasen los años, Antía crezca y los dos sean niños, disfrutaremos aún más de todo esto y serán, sin duda, de los momentos más especiales de nuestras vidas.

jueves, 5 de enero de 2012

Preparándonos para la GRAN NOCHE



Hoy es el día más especial del año, pues no todos los días vienen los Reyes Magos a cumplir nuestros deseos. Nosotros ya lo tenemos todo preparado, esperamos impacientes con nervios e ilusión a que llegue el momento de la cabalgata para ver a sus majestades.

Este año Iván es totalmente conocedor de la situación, aunque no le impone nada eso de "tienes que portarte bien para que los Reyes te traigan muchas cosas", se cuadra cuando ve a un Paje Real o algo similar, se pone nervioso, contento, "¡Mamá, llévame a ver al cartero real!"; estamos deseando que llegue el mágico momento de abrir los regalos para ver su carita, que seguro será sorprendente porque Iván no ha pedido nada en especial, así que seguro que le encantarán todos los regalos que le traigan.

Además somos unos privilegiados, pues en casa del abuelito la tradición es que los regalos lleguen el mismo día 5, después de la cabalgata, y es uno de los Reyes Magos quienes personalmente viene a entregarlos en mano, así que la ilusión y la sorpresa están aseguradas.

Tenemos un día muy ajetreado, pues me quedan un par de detalles por ultimar, entre ellos comprar un buen roscón de reyes. Nuestra agenda está a tope, ya que a las 4 de la tarde quedamos en casa de unos amigos para ver todos los amigos y niños la cabalgata pasar por allí, luego subimos a su casa, donde mientras pasa la cabalgata los pajes reales han dejado ya algunos regalitos, y allí, entre café y roscón, los niños reciben sus primeros regalos y los papás disfrutamos de nuestro detalle del amigo invisible.

Luego nos vamos con los abuelitos maternos a ver un ratito la cabalgata con ellos, y si da tiempo nos tomamos otro café y a lo mejor hasta podemos dedicar un ratito a que Iván se suba a algún hinchable o atracción navideña. Es solo un ratito, pues nos espera el abuelito paterno con toda la familia, este año en casa de una de las titas, donde nos reunimos todos, cenamos mientras la cabalgata finaliza, y es entonces cuando uno de los Reyes Magos viene personalmente a entregarnos  los regalos. Es el mejor momento del día, los nervios de la espera y la cara de ilusión de los niños cuando aparece el Rey Gaspar no tiene precio, después ya viene el jaleo de gritos, risas, papeles rompiéndose, juguetes por doquier, ¡estoy deseando que llegue el momento!

Y en el fondo para nosotros es un día un poco triste porque nos acordamos de la abuelita Trini, que ya no está con nosotros, que ayer cumpliría años y que Iván, pese a no haberla conocido, la tiene presente día a día. Pero sabemos que para ella era el mejor día del año, porque nada la hacía más feliz que tener a su familia reunida, a sus hijos y a sus nietos, a quienes adoraba. Es inevitable acordarse de quien no está en estos días tan especiales...

Bueno, los Reyes Magos ya están aquí, yo también estoy impaciente por saber qué me traerán aunque yo no he pedido nada especial y me hace más ilusión los regalos de mis hijos que los míos propios... Y vosotr@s, ¿habéis sido buen@s?.

martes, 3 de enero de 2012

Primeras veces y alguna Ivanada

Este mes ha sido un mes en el que hemos disfrutado dos primeras veces con Iván, de esas que te encuentras por casualidad o que planeas sin saber qué tal saldrá la cosa.

Una ha sido subirnos a un auténtico buque de la Armada Española, más exactamente al Vigía P73. Fue algo totalmente accidental y espontáneo, estábamos dando un paseo por el Muelle de Levante y vimos que estaba allí amarrado; la zona del muelle de acceso al barco estaba vallada, y tras la valla había gente mirando, así que nos acercamos. Al llegar vimos que había visitantes sobre el barco así que preguntamos si se podía subir a verlo, pero nos dijeron que ya no era posible, así que nos quedamos allí, observando desde abajo. Pero como se suele decir, quien no llora no mama, así que había por allí un marino cuyo rango militar desconozco pero debía pertenecer a una escala inferior, tras llamarlo y preguntar si podíamos subir nos explicó que el barco no iba a ser visitado, que el capitán abrió las puertas dada las ganas de la gente de conocerlo, pero que creía que no podía subir nadie más, aunque accedió a consultarlo.

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Al rato estábamos subiendo a bordo la abuela, Iván y yo, y ni qué decir que Iván iba encantado, como si estuviera en su propia casa, totalmente confiado y seguro. Fue el centro de atención de toda la tropa, con su desparpajo y su gracia, preguntándolo todo, saludando, dando las gracias, se llevó hasta un paquete de galletas de premio y le faltó poco para irse haciendo el saludo militar. Fue un ratito muy breve pero se lo pasó muy bien aprendiendo un poquito más sobre barcos y la vida en el mar.

Otra de esas primeras veces fue asistir a nuestra primera función de cine. Fue algo que pidió él mismo, le encanta la película Happy Feet y cada vez que veía en la tv el anuncio de la segunda parte me decía que quería ir al cine a verla. Así que aprovechamos un domingo y fuimos a la función de la mañana, pues suele haber menos público y es una sesión muy tranquila, ideal para una primera vez en un niño pequeño para aguantar tanto tiempo sentado. Compramos las entradas, el paquete de palomitas y allá que nos fuimos, y cuál fue nuestra sorpresa cuando comprobamos que ¡estábamos solos en la sala!, me dio un poco de impresión pero realmente fue ideal, porque así no iba a pasar el apuro de incordiar al resto de público. 

La primera media hora fue bastante buena, Iván no se movía de la butaca en un mano a mano con las palomitas, y los ojos como platos mirando la pantalla, comentando y preguntándolo todo. Tras la primera media hora ya comenzó a impacientarse preguntando cuándo se acababa, aunque debo decir que gran parte de culpa la tuvo la película, pues no era muy interesante (a mí personalmente, salvo un par de temas musicales, me aburrió bastante), así que se dedicó a pasear por el pasillo de butacas en el que estábamos, a subir y bajar los asientos y a trepar por donde podía. Pero salió diciéndome que se lo había pasado muy bien y que quería volver así que esperemos que pronto haya una segunda vez, aunque eso sí, volveremos a repetir la sesión de la mañana.

Estos días también hemos tenido las funciones de Navidad del colegio, una ha sido la de su clase y otra la de la actividad extra escolar, baile moderno. Ambas actuaciones fueron el mismo día, la de la clase por la mañana y la de baile por la tarde; con la clase bailaban un villancico salsero, todos los niños iban con unos trajes de fieltro distribuídos por colores (a Iván le tocó ir de blanco) y cantaban y bailaban a ritmo de salsa, Iván lo hizo muy bien y se lo pasó mejor. Además asistieron como público a las actuaciones de sus compañeros de otros cursos, se portó muy bien sentado como espectador y aplaudiendo a sus compañeros.

Por la tarde tocaba la actuación de baile moderno, tenía que ir vestido de Papá Noel y bailaban tres canciones con ritmos reaggetoneros y latinos, pero Iván no estuvo muy fino. Estaba cansado de todo el jaleo de por la mañana, y la actuación de la tarde era a las 16,30, con lo que tuvimos que interrumpir su siesta; el resultado fue que en lugar de bailar se dedicó a deambular por el escenario haciendo de las suyas, teniendo en cuenta además de que era el único niño varón y el más pequeño. Pero en su descargo he de decir que todos los peques en general estaban flojos, se veían muchas bocas abiertas, y es que es mucho jaleo en un solo día para unos niños.

Eso sí, no pasará que un día cuenta el comportamiento lamentable de algunos padres, para que luego se diga que hay que ver los niños de hoy en día...

Y luego están las Ivanadas, que ojalá me acordara de todas, por desgracia se me van de la cabeza pero creedme cuando os digo que hay veces que no me puedo creer las cosas que dice y hace. Voy a hacer un poco de memoria y recopilarlas en otra entrada, pero no puedo evitar dejaros testimonio gráfico de una de sus Ivanadas más destacadas, y os aseguro que en este caso una imagen vale más que mil palabras...

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domingo, 1 de enero de 2012

Recargando las pilas

Este año, a diferencia de otros, debo decir que empiezo de una manera estupenda, ¡descansando!. Y es que hace muchos años que no se lo que es pasar una Navidad tranquila y con tiempo libre, pues al trabajar en un comercio estos días son los de más trabajo del año. Este año se da la circunstancia de que la empresa está pasando un mal momento llamado concurso de acreedores, la actividad está muy baja y, como no hay mal que por bien no venga, eso nos ha permitido poder disfrutar de nuestros días libres en estas fechas tan comprometidas para el comercio. He tenido que trabajar dos domingos, sí, pero a cambio me llevo 9 días de descanso en mi casa, con mis hijos, en la semana del año más especial para los niños.

Y mis intenciones son básicamente descansar y disfrutar de mis dos tesoros, aunque me temo que dada la segunda, la primera será difícil de cumplir, pero bien valdrá la pena. Me viene muy bien además porque esta semana pasada he tenido que dejar a los dos niños con la abuela, lo que me ha supuesto tener que sacarlos de casa a las 9 de la mañana con un frío de narices, medio dormidos los pobrecitos míos, así que esta semana podremos dormir hasta tarde y salir de casa cuando nos apetezca y el sol ya caliente un poquito, y de paso la abuela descansa de nietos, que Iván  la ha dejado agotada.
Así que esta semana no tendré que estar pendiente del despertador, el reloj, y la rutina quedará aparcada a un ladito para dejarme unos días de libertad. Y es que desde que he vuelto al trabajo me cuesta mucho sacar tiempo libre, no es dejadez lo que hace que el blog no se actualice. Estoy cansada y estresada, las horas de sueño no son suficientes, durante el día no puedo descansar, cuando llego a trabajar ya llevo a mis espaldas 3 horas de responsabilidades con los niños y al llegar a casa esas responsabilidades me esperan y no perdonan.

Antía lleva bien mi falta, aunque ha decidido no comer nada durante ese tiempo. No quiere el biberón, al principio me sacaba leche pero dejé de hacerlo tras tener que tirar biberones con toda mi pena, y la leche artificial tampoco la quiere; pero lejos de protestar ella espera pacientemente a que llegue, eso sí, nada más me escucha se descompone todo y me llama a gritos, ahí no perdona. Nuestras rutinas han cambiado totalmente, ella es muy lista y debe haber pensado "bueno, como mi mami por las mañanas no está y por las noches sí, ya se cuándo tengo que comer", y hemos pasado de hacer noches de sueño completas desde el nacimiento a hacer dos y tres despertares cada noche para "repostar". 

Y yo la entiendo, si sabe que a esas horas yo estoy seguro es normal que aproveche, ¡yo también lo haría!; así que si antes dormía mínimo 8 horas de noche sin comer y por la mañana hacía 2 ó 3 tomas, ahora hace 2 ó 3 tomas de noche y aguantar sin comer las 6 horas que estoy trabajando. Ha compensado, ha adaptado sus necesidades a mis horarios, y aunque se pueda pensar que para mí es un inconveniente pasar de hacer noches completas a despertarse varias veces, lejos de ser así para mí no es una molestia. Vale que no voy a negar que me encantaría dormir a pierna suelta toda la noche, pero he de reconocer que mi niña es tan buena que apenas hace ruido cuando se despierta, me basta con ponérmela al pecho, mama rapidísimo y se vuelve a dormir en la minicuna, y si me descuido cuando me doy cuenta ha pasado media noche y me despierto con ella al lado porque me he quedado dormida mientras le doy el pecho. Vamos, que no dejo de descansar, y estoy más tranquila porque se que se sigue alimentando, a pesar de esas horas del día que pasa sin comer.

Aún así voy a aprovechar esta semana libre para probar qué tal nos va con la cuchara, a ver si así se anima a comer por las mañanas, por lo que me adelantaré un poco a los tiempos (solo un par de semanas) y probaremos la papilla de cereales. Preferiría esperar a los 6 meses pero esta semana con las mañanas libres y tiempo más que de sobra es ideal para que sea yo la que pruebe a darle la cuchara, porque si come conmigo, comerá con cualquiera.

Y por lo demás Antía está para comérsela, super alegre, risueña, espabilada, ya lo agarra-coge-toca-se lleva a la boca todo, se da la vuelta sola y hace deportes de riesgo como intentar salirse de la hamaca, y ya hace por gatear, aunque  aún le falta fuerza en las piernas y hace fuerza clavando la cabeza en el suelo.

Iván está terrible, estamos pasando una racha horrorosa con él y nos tiene bastante desesperados. Sabemos que los 3 años es una edad difícil, que el colegio es un cambio muy grande, que la llegada de un nuevo miembro a la familia es difícil de asumir, y cuando se junta todo eso tenemos a un pequeño rebelde que quiere ser bueno y promete serlo pero no le sale... Y me da mucha pena porque en el fondo se que lo está pasando muy mal, que no debe entender el papel de su hermanita y para él es un bebé que ha venido a robarle a su mamá, por mucho que le diga constantemente cuanto lo quiero y lo colme de besos y abrazos.


Con nosotros está muy rebelde, desobedece deliberadamente, es más, intenta llamar la atención a base de trastadas y desafíos, sabe que lo vamos a castigar y luego se harta de llorar, pedir perdón y decir que va a ser bueno. "Mamá te prometo que no lo voy a hacer nunca más, nunca más en mi vida, quiero ser bueno, por favor, ¿me perdonas?". Lo dice cada vez que pega a la hermana, cada vez que se hace caca encima (porque se la hace cuando le da la gana), cada vez que nos pega o hace daño a nosotros, cada vez que hace una trastada, y es una situación desesperante. 
Le hablamos, le explicamos por qué no se pueden hacer esas cosas, le decimos que si lo vuelve a hacer tendremos que castigarlo, intentamos hacerle comprender que lo queremos mucho y se tiene que portar bien, pero se ríe de nosotros supongo que buscando nuestra reacción y nos pone al límite.
Es una situación muy muy difícil porque así es inevitable llegar al castigo por mucho que yo no quiera que sea así... Se que tenemos que tener paciencia porque esta mala racha pasará, lo se, pero mientras dura es muy difícil, jamás creí que me viera en esta situación. 

El pobre también nota mi cansancio, afortunadamente con mi cambio de horario no nota mi ausencia, pero sí ve que hay momentos que se los tengo que dedicar a su hermana, y son los que más me reclama. Pero para compensarlo hemos vuelto a colechar, para que no se sienta desplazado, pues yo comprendo que él no entienda por qué Mamá, Papá y la hermanita pueden dormir juntos en una habitación y él tenga que hacerlo solo, si me pongo en su pellejo yo también pensaría que es una situación injusta, así que yo lo duermo, lo acuesto, y sabe que estoy pegadita a él toda la noche. Y ahora que hace mucho fría nos viene muy bien para ahorrar en calefacción, que la luz está muy cara, ¡hay que pensar en todo!.

Esto de no haber podido actualizar el blog en este tiempo hace que tenga muchas cosas pendientes de contar, a ver si estos días puedo ponerme algo al día y hablar del cole, la fiesta de Navidad, el día que subimos al buque vigía de la Armada Española o nuestra primer día de cine... y ahora voy a releer los 5 meses de Iván, que ya no me acuerdo de cómo era mi niño en ese tiempo y viendo a Antía me entra morriña.

Y voy a aprovechar para actualizarme con todas las mamás blogueras, que intento leeros a diario desde el móvil pero no saco tiempo para dejaros unas palabras. ¡Se me acumula la faena!

Un nuevo año

Llego tarde para desearos que paséis una gran Nochevieja, pero no lo suficiente como para desearos que este año os traiga mucha felicidad y que se cumplan todos vuestros propósitos, que os acompañe la buena suerte, que venga cargado de salud para cuidar a vuestros peques, trabajo para mantenerlos y felicidad para disfrutarlos. ¡OS DESEO EL MEJOR DE LOS AÑOS!


Yo dejo detrás un año agridulce, dulce porque la vida me ha regalado una preciosidad de niña que ha completado nuestra familia, y agria porque el tema económico y laboral nos ha apretado más de la cuenta. Así que en el peor de los caso pido quedarme como estoy, y si puedo usar el comodín del público, que el 2012 le traiga a Papá un buen trabajo que nos permita vivir tranquilos. Mucha salud, que es lo importante, para nosotros y sobre todo para mis hijos, y la felicidad ya la tengo, en eso me siento una auténtica afortunada.

Espero que sea un gran año...

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