martes, 21 de febrero de 2012

Los 7 meses de mi Pequeña Princesa

El sábado mi Pequeña Princesa cumplió 7 meses, cada vez está más cerca del añito y más lejos del bebé recién nacido que hasta hace poco tenía en mis brazos.

Y solo puedo decir que me está dando mucha pena ver que crece tan rápido pero a la vez es una maravilla verla crecer; disfruto muchísimo con cada uno de sus gorjeos, sus sonrisas, sus intentos de ponerse de pie sola, quererlo coger todo, sus golpes de rabia cuando no hace lo que quiere, es un no parar de cosas que me hacen tener siempre una sonrisa, porque verla es realmente divertido.

Me encanta el carácter que está sacando, aunque se que en un futuro me pueda arrepentir de estas palabras, pero es que me hace mucha gracia que desde tan pequeña tenga una personalidad tan marcada. Ya tiene la capacidad de decidir hacer pequeñas cosas como ir a por el mando de la tele o el móvil, como esté dentro de su campo visual hace lo posible por llegar a él hasta que consiga cogerlo con sus manitas; la ventaja de todo esto es que es un incentivo para el gateo, ya que se esfuerza todo lo posible en llegar hasta él aunque llore de coraje porque no tiene la suficiente fuerza para levantar el culete y gatear, pero no deja de intentarlo; el inconveniente es cuando está sentada en la hamaca, intenta salirse como puede y alguna vez me la he encontrado colgando por las piernas, esta niña escapista y temeraria. 
Y como tenga algo que le gusta en manos -y cuando digo algo que le gusta no me refiero a sus juguetes, que pasa de ellos, sino al móvil, el mando, una servilleta o cualquier trasto que no sea un juguete propio de su edad- y se lo quite porque no es apropiado para ella, ¡menuda rabieta que se pilla!, empieza a llorar con un llanto caprichoso, a patalear y agitar los brazos, y si le doy un juguete lo tira y me hace gestos con las manos pidiendo lo que le acabo de quitar, no sabe nada.

También reconoce muchas acciones cotidianas relacionadas con su disfrute con las que se emociona nada más ver los preparativos. Tengo varios ejemplos claros:

- Cuando cojo el mando del tdt: se queda muy pendiente, y en cuanto ve el menú azul del disco duro multimedia pone cara de expectación, me mira, mira a la tele, me vuelve a mirar, vuelve a mirar a la tele y así, con ojitos de "¿a qué esperas?, entonces selecciono, doy al ok, empieza a sonar el Tallarín y se vuelve loca.

- Cuando me pongo el fular: solo ver que lo cojo y me lo pongo ya se emociona, sabe qué significa y empieza a patalear y a reírse sin parar.

- Cuando me ve con el plato y la cuchara: sabe que es la hora de comer, y como le gusta mucho nada más verme asomar con el plato en la mano se vuelve loca. Es una delicia ver cómo abre la boca para comer. 

Hace los 5 lobitos, en cuanto empiezo a cantar mueve sus manitas, las abre y la cierra y mueve los dedos mirando a la vez mis manos; reconoce a los gatos, sobre todo a Munki que es el que más se acerca a ella; con su hermano se vuelve loca y lo mira con admiración, es pronunciar "Iván" y buscarlo con la mirada hasta que lo ve y sonríe porque es su hermanito mayor, que tanto la quiere y la cuida.

Físicamente está también muy bien, desde que iniciamos la alimentación complementaria ha engordado casi un kilo y se le nota un montón. Le gusta todo y además se ve que le gusta comer, a lo único que le ha hecho ascos es a un potito que le tuvimos que comprar el otro día porque nos pilló la hora de la comida fuera de casa, se lo comió pero no con la alegría de comerse un plato casero.

Sigue sana y sin coger nada, lo que no quiero decir muy alto no vaya a ser... Hasta ahora no ha tenido ni una sola décima de fiebre, hay días que tiene un poco de tos o moquitos y lo más que hago es echarle un poco de suero fisiológico para disolver los moquitos pero ya está, nada importante. Teniendo en cuenta que su hermano está en el cole y es proclive a coger todo tipo de virus que pululan por allí, eso podría suponer que fuera más fácil que pillara algo, pero Iván este año debe estar inmunizado porque hasta hoy -y sigo diciendo que no quiero hablar muy alto no vaya a ser- tampoco ha caído enfermo, así que me doy con un canto en los dientes. Eso sí, yo estoy con faringitis y placas en la garganta, pero prefiero cogerlo yo a que lo cojan ellos.

Sin embargo hoy le ha pasado algo que no le había pasado antes y jamás le ha pasado a Iván, está estreñida. Estreñida y con dolor, pobreta mía lo que se ha quejado, hacía fuerza y lloraba de dolor, he estado casi toda la mañana con ella en brazos porque estaba muy quejicosa y al final le he quitado el pañal y ahí estaba, intentando hacer caca y no salía, así que la he ayudado. Le he dado masajes en la barriguita y flexionándole las piernas al final hemos conseguido que haga caca, eso sí, con dolor y hasta alguna heridita leve en el culetillo. Ahora ya está relajada así que esta mañana no le he dado cereales, solo teta, y ahora le daré el puré de verduras que lleva calabacín, calabaza y puerro, todo ello muy bueno para el estreñimiento.

En cuanto a rutinas y sueño da gusto con ella porque no demanda nada. Iván solo se dormía con la teta, sin embargo ella le basta estar sobre mí, y la mayoría de veces ni eso, se duerme en la hamaca ella sola. Todavía no he probado a acostarla sola en su cuna y dejarla dormir, no lo he hecho por ningún motivo en concreto, como no lo hice con Iván no me sale hacerlo con ella, estoy acostumbrada a que mis niños estén siempre con nosotros y me cuesta romper esa costumbre. Pero estoy segura de que no sería un problema hacerlo, ya que por las noches cuando se despierta normalmente se vuelve a dormir sola, a veces tengo que ponerle el chupete y ya es rara la vez que solo se calma con una teta nocturna. Desde hace unas semanas duerme en su cuna -hasta entonces aún dormía en la minicuna- y estoy intentando ver la manera de ponerla en sidecar, pero de momento duerme tan tranquila en su saquito nórdico.

Y así sigue creciendo, casi sin darme cuenta, es tan buena y tan poco demandante que parece que tenga una muñeca más que un bebé, con la ventaja de que me regala sus miradas, sus sonrisas y pronto seguro que sus besos. No me puedo quejar en absoluto de ella, me alegro y me siento afortunada de tener unos hijos de crianza fácil porque ello hace que todo se disfrute mucho más.

Mi pequeña princesa se hace grande...

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